Ada Lovelace, creadora de la computación abstracta.
Imagen: Espacio fundación telefónica.
Augusta Ada King
(1815-1852), fallecida un 27 de noviembre, condesa de Lovelace y única hija
legítima del poeta inglés Lord Byron, es reconocida como la primera programadora de la historia. De niña buscaba una máquina de
vapor para volar, y aunque no dio con ella, supo encontrar otra para que, al
menos, su mente matemática lo hiciese. Su particular planeador fue la llamada
máquina de Babbage, un ingenio programable a través de tarjetas perforadas,
que, como los telares de la época, podría reproducir distintos patrones
aritméticos en función de la tarea a realizar.
Ada Lovelace conoció al matemático Charles Babbage con
apenas 18 años, cuando ya destacaba por su interés por la ciencia y su
indomable imaginación. Su madre, embarcada en la contradictoria misión de
mitigar la segunda de estas cualidades a través de la primera, le facilitó la
interacción con destacadas mentes de la época, como los matemáticos Augustus
DeMorgan (con el que intercambió numerosa correspondencia sobre cálculo diferencial e integral) o Mary
Somerville. Gran apasionada de las matemáticas y del razonamiento formal, la
señora Byron estaba convencida de que el pensamiento ordenado compensaría la
inclinación natural de la niña hacia la metafísica y su desbordante
creatividad, que ella consideraba herencia ignominiosa de su perturbado padre
poeta.
Mientras Ada seguía cimentando
su arsenal de herramientas matemáticas, Babbage se sumía en el desánimo. La
comunidad científica británica se negaba a ver el interés del que él entendía
como su mejor creación: la máquina analítica.
Su diseño era increíblemente avanzado, funcionaba a vapor y era capaz de
adaptar sus cálculos teniendo en cuenta resultados intermedios, además de
incorporar del exterior instrucciones codificadas en tarjetas perforadas.
La cerrazón de la academia
británica, cegada por los prejuicios que la propia figura de Babbagge
suscitaba, por su constante crítica a la visión arcaica y elitista de la
ciencia en Gran Bretaña, animó a Ada a trabajar sin descanso demostrando el
potencial de su ingenio. Tomó como punto de partida las notas escritas por un
científico francés, Luigi Federico Menabrea, tras escuchar una conferencia del propio Babbage. La traducción
de ese texto se convirtió en una excusa para realizar su propio estudio sobre
la máquina. Este trabajo, llamado sencillamente Notas y firmado con las
iniciales A.A.L, fue publicado en la revista Taylor´s Scientific Memoirs en
agosto de 1943.
De sus sesenta y seis páginas,
los apéndices a la traducción suman cuarenta y una. El más famoso, el Apéndice
G, esboza como calcular los llamados números de Bernoulli con la máquina
analítica. Los números de Bernoulli se definen recursivamente (es decir, se
describe cada elemento de la secuencia a partir de los anteriores), con lo que
su cálculo se puede ser mecanizado siempre y cuando puedan incorporarse
fácilmente resultados intermedios durante el procesamiento (lo que,
efectivamente, permitía la máquina de Babbage). Se define el primero, B0, como
1 y los términos sucesivos se construyen sumando múltiplos de los anteriores,
según la fórmula que aparece en la imagen.
Los textos de Ada Lovelace
constituyen un riguroso análisis de la capacidad real del diseño de Babbage.
Supo ver el enorme potencial de la separación entre procedimiento de cálculo
(descrito en las tarjetas externas), datos de entrada y resultado. Su análisis
trascendía el diseño físico del artefacto, anticipando el universo de
posibilidades que abren los modelos de computación abstracta. Su visión difería
de la Babbage, como puede verse en la frecuente correspondencia entre ambos,
quién concebía su máquina simplemente como una calculadora rápida, capaz de
ejecutar operaciones complejas con gran precisión. Estas diferencias en la
manera de ver el ingenio mecánico les distanciaron científicamente, aunque su
amistad continuó hasta el final de sus días. La máquina de Babbage no llegó a
construirse, pero en su diseño teórico está el origen de los primeros computadores
personales y hasta de los futuros ordenadores cuánticos.


