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viernes, 11 de enero de 2019

NANCY PELOSI, EL AZOTE DE TRUMP.



Nancy Pelosi, la mujer más poderosa de EE.UU. y principal rival de Trump.

Ha sido elegida presidenta de la Cámara de Representantes, un cargo que ya ocupó entre 2007 y 2011. Entre sus objetivos, no permitirá que el Congreso financie la construcción de un muro fronterizo con México. 

La congresista demócrata Nancy Pelosi se ha convertido en la mujer más poderosa de Estados Unidos tras ser elegida presidenta de la Cámara de Representantes del nuevo Congreso, dominado por el Partido Demócrata tras conseguir la mayoría en las elecciones legislativas del pasado mes de noviembre. 

Foto: La Tercera.

Pelosi se sitúa así como el principal rival de Donald Trump hasta el final de su primer mandato, ya que no permitirá que el Congreso financie la construcción de un muro fronterizo con México. Algo similar podría suceder con el Obamacare, el plan sanitario del expresidente Barack Obama, que el presidente estadounidense se dispone a derrocar. 

Además, la nueva presidenta podrá forzar a Trump (el único que se ha negado en la historia) a publicar la declaración de su renta, cuestionada por los rumores de evasión fiscal y blanqueo de dinero.​ 
Madre de cinco hijos, Nancy D'Alesandro nació el 26 de marzo de 1940 en Baltimore en una familia católica italoamericana. Su padre y su hermano fueron alcaldes de esta ciudad. 

Pelosi ya ocupó entre 2007 y 2011 el cargo de presidente de la Cámara de Representantes estadounidense, convirtiéndose en la primera mujer en la historia en esa posición. Entonces el presidente del país era George W. Bush, a quien le hizo difícil los últimos años de su mandato.

La nueva presidenta ha representado durante 31 años a San Francisco, el distrito 12 de California, en el Congreso y ha liderado a los demócratas en la Cámara de Representantes durante más de 16 años. 

Durante este tiempo, Pelosi ha defendido fervientemente la protección de las minorías sexuales y el derecho al aborto. Una de sus frases célebres: "Para tener éxito en el mundo político estadounidense, uno debe ser capaz de recibir golpes".



Fuentes: rtve.es

jueves, 10 de enero de 2019

LA PRIMERA SUPERESTRELLA DEPORTIVA DE NUESTRO PAÍS.


Margot Moles: la gran deportista de la República, el libro de Ignacio Ramos.

Foto: Marca.

La catalana fue campeona nacional en atletismo, esquí y hockey. Pero la Guerra Civil truncó su vida personal y su carrera deportiva.

Existe la creencia general de señalar a Lili Álvarez como la gran pionera del deporte femenino en España, pero en los comienzos del siglo XX hubo otras mujeres en nuestro país que también dejaron una huella importante, que podría haber sido aún mayor de no haberse tenido que enfrentar a circunstancias tan adversas y dramáticas como la guerra civil. Hace unos días se ha cumplido el 108 aniversario del nacimiento de Margot Moles, cuyos méritos en diversas disciplinas merecen ser rescatados del olvido y puestos en valor. Su compromiso político con la Segunda República le costó un precio muy alto, tanto a nivel personal como en su trayectoria deportiva. 

Foto: iguales.

¿Se imaginan que actualmente hubiera una mujer que destacara en deportes tan distintos como atletismo, hockey, natación y esquí, que fuera campeona de España en tres de ellos, que además lograra algunas marcas que la convirtieran en una referencia no sólo nacional, sino mundial, y que también se caracterizara por tener una acusada personalidad, siendo una adelantada a su tiempo? Pues todo eso, y más, era Margot Moles, una de las deportistas más completas en la historia de nuestro país. Y en un momento, la década de los 30 del siglo pasado, donde las mujeres con su perfil no abundaban. Por eso se convirtió en un referente para las progresistas de la época. 

Ignacio Ramos, autor de la biografía ‘Margot Moles. La gran atleta republicana’, de la editorial Libros.com, opina que la mayor repercusión que ha tenido para la posteridad la trayectoria deportiva de Álvarez en comparación con la de Moles se debe “a una cuestión ideológica. Lili estuvo ligada a las políticas más conservadoras, de hecho perteneció a Falange, mientras que Margot era más afín a la República, lo que provocó que después de la guerra la borraran del mapa. Por eso trascendió más la primera”. 

Margot era catalana, de Tarrasa, donde nació en octubre de 1910 en el seno de una familia de marcado carácter republicano, siendo la pequeña de tres hermanos. Su tío, Juan Moles Ormella era ministro de la Gobernación cuando estalló la guerra y otro hermano de su padre, Enrique, afamado químico y científico, fue director de explosivos de la República en la contienda. Su padre Pedro era maestro, licenciado en filosofía y letras. En 1927 le surgió una oportunidad laboral en el Instituto-Escuela de Madrid y la familia se trasladó a la capital. Creado por la Institución Libre de Enseñanza, el centro se caracterizaba por ser pionero en la aplicación de pedagogías renovadoras, entre las que tenía importancia la educación física. 

En esa institución había un profesor que se fijó en que Margot y su hermana Lucinda tenían muy buenas condiciones físicas y las animó a practicar deporte. De forma amateur, claro. Eso facilitaba la curiosidad por probar varias disciplinas, aunque en una de las que más destacó Margot fue en el atletismo, especialmente en modalidades poco habituales para las mujeres en aquel momento. Así, en el primer campeonato de España celebrado en Madrid en 1931, fue campeona de la prueba de lanzamiento de disco y segunda en peso y jabalina. Al año siguiente, logró los títulos nacionales de disco y de peso, fue subcampeona en jabalina y tercera en 80 metros vallas. Entre 1929 y 1934 batió en cinco ocasiones el récord de España de lanzamiento de disco. El último de ellos, de 35,84 metros se mantuvo vigente durante 30 años. En 1932 logró la mejor marca mundial de martillo, con 22,85 metros, que estuvo vigente hasta 1975 a nivel internacional, mientras que en España no fue superada hasta 1988. Ella fue la única mujer en la expedición española que acudió a los Juegos Olímpicos Universitarios celebrados en Turín. Cuesta comprender, sin embargo, su ausencia en la delegación española que compitió en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, donde podía haber logrado un resultado relevante. 

Foto: Twitter

Foto: mujeresenlahistoria.com

Foto: Real Federación Española de Atletismo.

De forma paralela, Margot formó parte de la Sociedad Peñalara, una de las que organizaba excursiones a la sierra para practicar montañismo y esquí, deporte en el que también destacó sobremanera y que terminó siendo su favorito, proclamándose en 1936 la primera campeona de España. “Ella decía que cuando se deslizaba por la nieve y sentía el aire se sentía libre, era lo que más le gustaba”, afirma Ramos. Ese mismo año fue seleccionada junto a Ernestina Maenza para participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Garmish-Partenkischen, donde compitió en descenso y slalom, convirtiéndose en las primeras españolas en acudir a esa competición olímpica. Los resultados no fueron muy destacados debido a la falta de una preparación en condiciones para el evento. 


Foto: Todocolección.

Otro hecho importante al que está ligada es la fundación del actual club Real Canoe, del que fue una de sus impulsoras en 1930 e integrante junto a su hermana de la primera junta directiva. Allí comenzó también a practicar la natación, en una época en la que solo había dos piscinas en Madrid que permitían al acceso a las mujeres durante unas horas establecidas. También se proclamó campeona de Castilla de 100 metros braza en 1931. 

Entre su actividad deportiva se encontró asimismo la de jugadora de hockey hierba. Militó varios años en el Atlético de Madrid, con el que se proclamó campeona de España tres años consecutivos, entre 1934 y 1936, siendo la capitana del equipo. De esa etapa es una anécdota que ocurrió antes de la final del campeonato de España que las enfrentó al Real Madrid en 1936. Las chicas del Atleti, más liberales, querían ponerse un pantalón corto y una blusa para jugar más cómodas, pero las merengues, más conservadoras, no estaban de acuerdo. Las rojiblancas terminaron por confeccionar una falda pantalón que sorprendió a los espectadores. En un artículo sobre el partido publicado en la revista Crónica se puede leer textualmente: “Casi todos los que estábamos allí deseábamos que ganasen la del Athletic (entonces se escribía así) ¿Para qué nos vamos a engañar? Las del Athletic se hacen simpáticas, porque sus trajes son más bonitos. Llevan una especie de falda-pantalón rojo, en la que se ha conseguido unir lo deportivo con lo femenino, sin perjuicio de lo segundo”. 


Foto: CTXT.

En el aspecto de la vestimenta siempre demostró ser una inconformista con las reglas estéticas de la época, lo que le valió no pocas críticas. No dudó en practicar atletismo con pantalón corto y camiseta sin mangas, que era algo escandaloso para la época, y fue la primera mujer que se puso pantalón en la sierra madrileña para esquiar en lugar de llevar falda y vendas en las piernas, que era lo que se estilaba. La llamaron ‘chicazo’ pero el tiempo le terminó dando la razón. 

Fueron años felices para Margot. Su trayectoria como deportista le valió para empezar a trabajar como profesora de educación física en el mismo Instituto-Escuela donde daba clases su padre. Conoció a Manuel Pina Picazo, integrante como ella de la Sociedad Peñalara y partícipe también de la fundación del Canoe. Pina era otro amante de la montaña y del esquí, llegando a formar pareja con Margot en distintas competiciones mixtas de esquí. La Federación Española llegó a hacerles un homenaje de reconocimiento por ser los mejores esquiadores del momento en España. El 16 de enero de 1934, fueron portada del diario ABC, que afirmaba que ambos “fueron los ganadores de la carrera de parejas mixtas que organizó la Sociedad Peñalara”. Tres meses después, en abril del 34, se casaron. 

En aquella época era normal que cuando la mujer contraía matrimonio abandonara la actividad profesional o deportiva para limitarse a cuidar del marido y tener hijos. Pero estaba claro que Margot no era de esas y se lo dejó claro a Manuel desde el primer momento. En una entrevista con el periodista Luis Meléndez en Barcelona aseguró que “nosotras no creemos en la superioridad del sexo masculino. Creo que hay un atraso formidable de muchos siglos que ha cohibido y ha mermado nuestro espíritu, pero la historia está llena de ejemplos que apoyan la tesis de que la mujer está dotada de los elementos raciales suficientes para ocupar en la vida un papel igual al del hombre”. 

Aquella vida iba a cambiar de forma abrupta con el estallido de la guerra civil. Desde el primer momento, Margot se posicionó del bando de la II República, redoblando su activismo. Participó en mítines a favor de los obreros, colaboró en la formación física de los jóvenes reclutas a través del Consejo Nacional de Educación Física del que formaba parte, y ayudó a los niños que fueron víctimas del conflicto, creando un parvulario en las aulas del Instituto-Escuela. Como ejemplo de su militancia hay que entender su participación en 1937 en la Olimpiada Popular de Amberes (también conocidas como Olimpiadas Obreras), que empezó tan sólo una semana después de la sublevación militar en España. En la ciudad belga, Margot firmó su último gran resultado deportivo, la medalla de bronce en el lanzamiento de disco. 

El marido de Margot, Manuel, formó parte del llamado Batallón Alpino republicano que combatió en Guadarrama, llegando a ostentar el grado de teniente de infantería. Le mandaron a Valencia y cuando finalizó la guerra intentó escapar en barco en Alicante pero fue apresado. Los padres de Margot y su hermano se exiliaron primero a México y después a Estados Unidos, donde ya estaba su hermana Lucinda. Ella, con el marido preso y una niña que había tenido hacía poco, no le quedó más remedio que seguir en España. Manuel Pina fue fusilado en Madrid en 1942 y Margot Moles se quedó viuda con 32 años. 

Tras la guerra, el deporte femenino pasó a ser controlado por la Sección Femenina de la Falange, que permitió a las mujeres seguir practicando baloncesto, natación, gimnasia y esquí, pero prohibió el atletismo al considerarlo ‘masculinizante’. A Margot Moles se le impidió además seguir dando clase en el Instituto-Escuela y nunca más participó en ninguna competición deportiva ni casi volvió a practicarlo. De hecho, apenas comentó nada más sobre sus recuerdos deportivos en años posteriores con su familia. Ignacio Ramos explica que “fue tan traumático lo que le tocó vivir que ella ya no quiso saber nada. Sus propios nietos cuando leyeron el libro descubrieron cosas que no sabían”. Tuvo que ponerse a coser y bordar ropa para ganarse la vida y poder mantener a su hija, a la que manteniendo la tradición familiar, matriculó en el colegio Estudio, el único que mantuvo una educación más o menos liberal. Además, ganó algo de dinero recibiendo a estudiantes norteamericanas en su casa. 

Margot Moles falleció en Madrid en agosto de 1987. Le dio tiempo a ver como las españolas volvían a hacer todo tipo de deportes y competían a nivel internacional. Seguro que habría disfrutado con el actual momento de éxito que viven muchas de ellas. Eso sí, murió sin recibir todo el reconocimiento que se merecía por su papel incuestionable como pionera en este ámbito. Con el fin de paliar en parte ese olvido, el Ayuntamiento de Madrid ha puesto recientemente su nombre a las nuevas instalaciones del polideportivo de Vicálvaro, un barrio de la capital, que incluye una pista de atletismo homologada y una piscina cubierta, donde se pueden practicar dos de los deportes que ella más disfrutó. Que menos para la que, como la define Ramos, fue “una superestrella deportiva de nuestro país”.


Fuentes: Ctxt

1.000 EUROS PARA LOS HOMBRES, UN BIKINI PARA LAS MUJERES.



1.000 euros para los hombres, un bikini para las mujeres.

El Congreso tramita una modificación en la ley para acabar con la desigualdad en los premios de los eventos deportivos promovidos por administraciones públicas.

Torneo de pádel en Arévalo: 500 euros para el ganador y 300 para la ganadora; San Silvestre de Lerín: 800 euros para el hombre y 400 para la mujer; Bandera de Traineras en La Coruña: 2.500 euros para ellos y 1.000 para ellas; campeonato de surf: 1.000 euros para los hombres y un bikini para las mujeres… Estos hechos no son de hace décadas. Ocurren o han ocurrido recientemente en España. Son sólo unos pocos ejemplos, pero la lista es más larga y refleja una realidad dolorosa: que en pleno siglo XXI hay instituciones públicas que valoran de forma desigual el esfuerzo y los méritos de un hombre y una mujer cuando organizan o patrocinan eventos deportivos. 

Vídeo: JRR Mundo.

En España tenemos desde 2007 una Ley de Igualdad que, curiosamente, no señala nada al respecto, quizá por ser muy parca en el ámbito deportivo. Para corregir esa deficiencia, la formación Nueva Canarias ha presentado en el Senado una proposición de ley que pretende introducir una modificación para que los premios deportivos subvencionados o financiados por la Administración Pública sean iguales para mujeres y hombres cuando se trate de la misma modalidad, disciplina y categoría. La senadora canaria María José López Santana fue contundente en su intervención en la Cámara alta: “Las mujeres tenemos que pelear primero para acceder, luego trabajar el doble para demostrar que merecemos estar, y después luchar para tener los mismos derechos y retribuciones que los hombres. Y el deporte tampoco es una excepción en esto”. La propuesta fue aprobada por unanimidad y ahora sigue su tramitación en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados. Si todo va bien podría salir adelante de forma definitiva en el próximo mes de abril. 

La presión social y mediática ha conseguido corregir algunas de estas prácticas, como ocurrió en el reciente mundial de lucha canaria, en el que inicialmente se pagaron 3.000 euros al ganador masculino y apenas 1.000 a la campeona femenina, una cantidad posteriormente igualada a la de los hombres tras la polémica suscitada. En otras ocasiones, ha sido la concienciación de deportistas como las hermanas Daida e Iballa Ruano, que suman 28 títulos como campeonas del mundo de windsurf, la que ha impedido una situación de discriminación. Sus protestas permitieron que, en la prueba del circuito mundial, celebrada el pasado verano en Gran Canaria, la dotación del premio fuera, por primera vez, la misma para hombres y mujeres. Hasta ese momento, la cantidad asignada para ellas era de 20.000 euros menos. A pesar de estos ejemplos, es evidente que para acabar con esta discriminación es necesaria una normativa que la impida. 

Daida e Iballa Ruano.
Foto: Nautical News Today.

María José López Santana reconoce su sorpresa por las carencias que presenta la Ley de Igualdad en este ámbito. “Cuando acudí a ella para ver de qué manera se había trabajado el tema del deporte, me llamó la atención que sólo le dedicaran un artículo y lo único que plasmaban eran principios filosóficos y de buenas intenciones. Los senadores y senadoras me decían que era una cuestión obvia y que parecía increíble que tuviéramos que regularla. Pero si la tenemos que regular es porque se está dando una realidad que no es tan obvia para la sociedad”. 

El objetivo de la igualdad debería estar presente siempre; sin embargo, no es así y su ausencia resulta más sangrante cuando se produce desde el ámbito público. “Hoy por hoy no podemos impedir que esas desigualdades se produzcan en los torneos privados, pero sabemos que la mayoría de los eventos deportivos tienen una gran carga de financiación pública y no puede ser que las administraciones las permitan. Si al final de una prueba deportiva, a una mujer le pagas diez veces menos que a un compañero por hacer el mismo esfuerzo, el mensaje es que ella es menos, que vale menos y que tiene derecho a menos. Las administraciones públicas se cansan de decir que hay que fomentar el deporte femenino. Pero la única manera de hacerlo es, como yo digo, fomentando las tres ‘erres’: remunerarlo, retransmitirlo y reconocerlo institucionalmente”. 

Cabe preguntarse cómo se siguen produciendo estas desigualdades cuando es de lógica que una institución pública no puede permitirlas en la sociedad actual. López Santana tiene una explicación para ello. “Hay un machismo latente que impregna todo en el ámbito deportivo. Se demuestra con los argumentos que dan los que defienden esta situación y que lo único que hacen es consolidarla. Uno de ellos es que las competiciones de hombres tienen más público y generan más ingresos. Eso es anteponer los intereses económicos a los derechos de las personas y cuando eso pasa siempre pierde la sociedad. Lo que está claro es que si se retransmite más las competiciones masculinas se genera más afición. Si no se ofrecen eventos deportivos femeninos, que son de primera calidad porque las mujeres son las que han dado los mayores logros en los últimos años al deporte español, no generas interés ni afición y entonces tampoco se generan ingresos. Todo es la pescadilla que se muerde la cola. Hay que romper con ese ‘status quo’ que hay establecido”. 

La senadora también desmonta otros razonamientos para justificar que los premios de la categoría femenina sean inferiores. Entre ellos está el de las diferentes capacidades físicas entre hombres y mujeres. “No es que nosotras seamos inferiores, es que somos distintas. Cuando hay oposiciones a bombero o a fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, los estándares físicos que se piden a unos y a otros son diferentes pero les pagan igual. ¿Por qué entonces en el deporte no lo van a ser? No se deja fuera de una oposición a una mujer porque no llegue al mismo nivel físico que un hombre porque entonces los espacios sólo estarían copados por ellos. El tema de la diferencia física es tan evidente que utilizarlo como argumento es sólo un pretexto para seguir manteniendo la situación que hay. De hecho los profesores de educación física de los colegios ya están evaluando de manera diferente a niños y niñas, estableciendo los estándares en función de las capacidades. Ya es hora de que dejemos de usar al hombre como baremo para medir todas las cosas y de que dejemos de entender diferencia como inferioridad. Lo llamativo es que las inscripciones en los eventos tienen habitualmente el mismo precio para los hombres que para las mujeres pero luego hay premios desiguales sólo por tener otro sexo”. 

El diferente trato en la recompensa económica en las competiciones entre ellos y ellas cuando las condiciones de partida son las mismas es muy llamativo, pero sólo es uno más de los numerosos déficits que presenta el deporte femenino, cuya realidad es definida por la senadora canaria como “un subgénero deportivo”. “Se dan desigualdades en todos los ámbitos, desde la cosificación de la mujer a las cláusulas anti embarazo, la menor cantidad de patrocinios, las escasas retransmisiones deportivas, el menor reconocimiento público, la escasa presencia en órganos de dirección y en puestos de entrenamiento, la ausencia de convenios colectivos, las diferencias salariales y de dietas… La escasa plasmación que hay en la Ley de Igualdad en el tema del deporte avala este panorama tan desolador”, afirma. 

Por eso, López Santana asegura que no se va a parar cuando consiga la igualdad de retribuciones en los eventos deportivos públicos. “Eso debe ser solo la punta de lanza en la lucha a favor de la igualdad entre los hombres y las mujeres”, dice. Además, se lamenta de que “cómo se manosea el término igualdad” y pone como ejemplo el manifiesto por la Igualdad y la Participación de la Mujer en el Deporte que promovió el Consejo Superior de Deportes en el año 2009. “¿Qué ha cambiado para las mujeres deportistas en este tiempo? Nada”. 

Las deficiencias que sufre el deporte femenino van de lo salarial a lo normativo pasando por el reconocimiento social e institucional. En este último aspecto también la autoridades deberían ser más sensibles. Llama la atención que pese a que el deporte femenino atraviesa su mejor época –las mujeres han obtenido más medallas que los hombres en los dos últimos Juegos Olímpicos–, solo 31 medallas de oro al Mérito Deportivo, de un total de 163, concedidas por el Gobierno de España en los últimos cinco años han ido a parar a mujeres. “¿Cómo se puede explicar que las hermanas Ruano, que tienen un palmarés que no es comparable con casi nadie a nivel nacional, no tengan las Medallas de Oro al Mérito Deportivo?” se pregunta la senadora. 

Hace más de once años que José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente que promovió la Ley de Igualdad, manifestó lo siguiente: “A la sociedad española le queda todavía un buen trecho para alcanzar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres”. Lo triste es que, pasado este tiempo, esas palabras no han perdido ninguna vigencia.


Fuentes: CTXT.

EL FÚTBOL, EL DEPORTE REY EN ESPAÑA.


Jugar, luchar y ganar.


Foto: El Pais.

Sueldos irrisorios, condiciones indignas para jugadoras profesionales y techo de cristal son las dificultades más importantes a las que se enfrentan las mujeres.

Laura Torvisco es una de las voces más autorizadas del fútbol femenino por su larga trayectoria y su inagotable dedicación. Empezó su carrera profesional como jugadora y continuó como entrenadora. Después de haber entrenado durante diez temporadas al equipo femenino del Torrejón pasó a los banquillos del Rayo Vallecano, uno de los equipos más laureados de la Liga femenina. Ahora es la coordinadora de la sección femenina del club. “Yo creo que el fútbol, en general, es un deporte muy machista. La mujer no está enfocada hacia el fútbol porque no tiene referentes, no ve que eso sea una salida profesional ni se ve reflejada en los medios. Es un problema social”, sostiene la exentrenadora del conjunto rayista. 


Foto: Rayo Total

La gran mayoría de las jugadoras en España, exceptuando algunas privilegiadas entre los equipos más punteros, no viven del fútbol. Son jugadoras profesionales con condiciones de equipo amateur. Los clubes les pagan alquiler, transporte y dietas para paliar la inexistencia de salarios dignos de jugadoras que compiten en la máxima categoría del fútbol femenino. Hace unos años Verónica Boquete, capitana de la selección española y actualmente jugadora del París Saint Germain francés, denunció que las jugadoras de la selección sólo recibían de la Federación Española de Fútbol 25 euros al día en concepto de dietas. Según Laura Torvisco, esa cifra ha aumentado a 50 euros diarios, unas cantidades ridículas para unas profesionales que están representando a España y que forman parte de la élite del fútbol femenino español.

Las más privilegiadas son mileuristas, pero algunas de las más brillantes se marchan a otros países como Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Noruega, Suecia o Estados Unidos, donde son tratadas como profesionales. Muchas de las voces apuntan a la ausencia de profesionalismo como una de las causas más importantes de la vergonzosa situación del fútbol femenino en España. Un desinterés institucional que hunde sus raíces en la sociedad que no trata a mujeres y hombres por igual. Y eso también se ve reflejado en el deporte. Sueldos irrisorios, compaginación de estudios y trabajo con el fútbol, estereotipos de género y techo de cristal, son las dificultades más importantes a las que se enfrenta.

Vídeo: LaLiga Santander. #HablamosDeLoMismo.

Techo de cristal.
Laura Torvisco explica que las mujeres pueden ocupar banquillos de la máxima categoría femenina aunque les cueste mucho llegar, “pero en otras categorías masculinas es impensable. Ni siquiera en un equipo de Segunda o Segunda División B. Lo veo muy complicado. En el fútbol hay un techo de cristal y lo hay en muchas profesiones, pero en el fútbol es muy significativo”. La exentrenadora del Rayo insiste en que es un problema social que se tiene que solucionar desde las instituciones políticas y mediante leyes. La coordinadora cita la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, que se incumple. “Cuando hay un defecto de igualdad a nivel social deben ser las instituciones políticas las que se hagan cargo de ello”, explicó.

Torvisco cita otras dos barreras que superan el deporte y  que complican todavía más la situación. Por un lado, los estereotipos educativos y profesionales de género. A las mujeres se las desvía hacia las carreras de humanidades mientras que a los hombres a las ingenierías y ciencias. “Estamos en un país que orienta a las mujeres a determinadas profesiones y en el fútbol pasa lo mismo”.
Por otro lado, Torvisco alude al problema económico. En la mayoría de los equipos las jugadoras trabajan y estudian y luego juegan a fútbol, pero no viven de él.

Torvisco es profesora de Educación Física en un instituto de Vallecas e igual que ella, jugadoras del Rayo tienen que combinar diversas profesiones con el fútbol. “En mi equipo hay gente que estudia carreras como Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFE) o fisioterapia, porque no les vale con ser solo entrenadoras”. Ocurre algo similar en el Betis y el Albacete, según explican María Pry y Mila Martínez, respectivamente. Nuria Ligero, Bea Parra y Laura González, por parte de las verdiblancas y María Arranz por parte de las manchegas. 


Vídeo: Informe Robinson.

Un largo camino por recorrer.
Aintzane Encinas es jugadora y capitana de la Real Sociedad, licenciada en CAFE y entrenadora con la titulación más alta. Es profesora en la escuela de entrenadores de fútbol y da clases a una mayoría aplastante de hombres de todas las edades que quieren ser entrenadores. También ha escrito “Latidos de futbolista”, un libro en el que explica su pasión por el fútbol cuando pisa los terrenos de juego. Y lo tiene clarísimo. “En España estamos en el camino de conseguir lo que merecemos, no por ser mujeres, sino por ser deportistas de élite”, explica. La capitana del conjunto vasco también cita las desigualdades e injusticias en materia de salarios, cuantías económicas por ganar competiciones, reconocimiento profesional o condiciones laborales dignas. 

Pese a estas situaciones, también ha habido avances en los últimos años. Desde esta temporada todas las jugadoras de la Liga femenina están contratadas y cotizan a la Seguridad Social. Iberdrola como patrocinador de la liga ha dado un impulso económico y cada semana se retransmiten tres partidos por televisión, lo que le da mayor visibilidad. “Llevo muchos años en esto y ahora sí que veo una pequeña luz pero hace falta una inversión. La Federación Española de Fútbol también tiene que dar un paso hacia adelante con el fútbol femenino y si todos y todas lo damos, lo podríamos conseguir”, concluye la coordinadora del Rayo. 

El pasado mes de febrero el fútbol femenino se sindicó en la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), con el objetivo de organizarse y plasmar sus aspiraciones. La república femenina del deporte rey exige igualdad en todos los ámbitos. El deporte rey le debe esa justicia y ese mismo reconocimiento profesional.


Fuentes: CTXT.

MUJER, MATERNIDAD Y DEPORTE.


Los contratos con cláusulas "antimaternidad" son la punta del iceberg de los problemas que enfrentan las deportistas.


¿Cuál es la relación entre la maternidad y el deporte de élite? Posiblemente haya que hablar en plural, de relaciones, tantas como mujeres deportistas que fueron madres. Su experiencia: algunas hicieron parones largos antes de reincorporarse a la competición, otras no consiguieron volver, otras forzaron la máquina (sus cuerpos) para procurar no perder el hueco en la élite que se habían ganado, y un último grupo está en ello, batallando para conseguir volver a competir este año.

La discriminación de las deportistas-madres como “potenciales trabajadoras” aunque no siempre son consideradas como tales. En el ámbito del deporte femenino profesional en España, la ausencia de ligas profesionales y de convenios colectivos, así como el escaso número de contratos (se carece de estadísticas oficiales, pero en todo caso parece ser que no son más del 5% en las ligas más destacadas: baloncesto y fútbol) colocan a la mujer que pretende ser madre en una situación nada propicia, pues se ve desprovista de la protección y garantías que asistirían a cualquier trabajadora. Muchas veces, cuando existe relación contractual se incluye una cláusula de rescisión en el caso de que la deportista quede embarazada, aunque se disfrace de “mutuo acuerdo”. También a veces el embarazo modifica la relación laboral. Así, la Liga Profesional de Baloncesto lo califica de 'anormal rendimiento', mientras que en el caso del tenis profesional, hay un caso reciente, el de Serena Williams, en el que se considera su maternidad como una 'lesión', con los efectos derivados como la falta de cobertura social y asistencial.

Historias de deportistas.

María Jesús Alegre (Madrid, 1957) es en muchos sentidos una pionera. Bronce en el Campeonato Mundial de Gimnasia de Madrid de 1975 y campeona absoluta de España en 1976 y 1977. En 1978, con 20 años, en un descanso de la preparación del Europeo de 1978, se quedó embarazada. Los efectos secundarios de la píldora anticonceptiva, como el aumento de peso, le impedían tomarla. Tuvo que dejar el deporte en un momento en que era la capitana del equipo nacional de gimnasia rítmica y en las vísperas de una competición importante en la que sería la estrella. Fue traumático, dice, tanto para ella como para la familia y para la Federación. Para esta última, porque se les iba la figura principal. Para ella, porque cortaba su carrera deportiva. A los 19 años, su vida era el deporte.


Foto: Marca.

María Jesús Alegre, durante el Campeonato del Mundo de gimnasia artística que se celebró en Madrid en noviembre de 1975 Ganaría cuatro medallas, entre ellas el bronce en la general.

En su casa, la noticia también cayó como una bomba. “Era muy joven, ahora las maternidades no son a los veinte años y la vida de las mujeres es diferente. Además, era una época muy especial y un deporte también muy especial, con chicas muy jóvenes y muy poco profesionalizado”, explica Alegre, para quien lo más doloroso fue que en los periódicos apareciera que la número uno del equipo dejaba el deporte por “un problema gordo”, sin precisar que era por un embarazo. “Yo no estaba avergonzada, ni mucho menos, lo asumí con total normalidad”, añade. Se casó y se fue a vivir a Aranjuez (donde ahora trabaja como entrenadora en la Escuela Municipal) y, de manera libre y consensuada con su marido, decidió que era inviable continuar en el equipo nacional a plena dedicación.

Tras ser madre decidió volver a la gimnasia (dio a luz en marzo y volvió en noviembre). pero por su cuenta, y llegó a participar en el Campeonato de España de 1978. La puntuaron mal. “Me penalizaron por usar un maillot que decían era inapropiado, aunque ya lo había usado antes”, rememora. En su opinión, lo que la castigó fue presentarse por su cuenta. No disfrutó de esa fugaz vuelta a la alta competición y la experiencia le quitó el gusanillo de volver a la élite deportiva para siempre.

Vanessa Veiga (Pontevedra, 1979) es corredora de larga distancia y madre de familia numerosa. Debutó en el año 1998 y cuando en 2003 se casó con el también deportista Julio Rey, decidió aparcar el atletismo. “Como mi marido estaba en su mejor momento y uno de los dos se tenía que hacer cargo de los hijos, acordamos que fuera yo la que dejara mi carrera deportiva”, recuerda. Pero lo hizo de manera temporal: fue madre por primera vez a los 25 años y volvió a la competición a los 31 años, la edad correcta, afirma, para el atletismo de larga distancia. Regresó al deporte profesional en el año 2010, cuando compitió en el Campeonato de España de Atletismo, después en la Copa de Europa y a continuación se clasificó para ir a los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

Foto: Facebook Vanessa Veiga.

No se arrepiente del parón, aunque se extendiera sobre unos años importantes en la vida de una deportista. “El éxito profesional no me hubiera compensado. Lo que me ha gustado ha sido compartir mis triunfos deportivos con mis hijos, combinar mi faceta de madre con la de mujer de éxito. Soy una madre joven, he sido siempre consciente de lo que he hecho, no creo que haya sido una equivocación. Mi meta en la vida era ser madre y esto nunca lo vi como una limitación, al contrario”, reflexiona Veiga. “He tenido suerte: se me ha valorado todo lo que he hecho”, concluye.

Nuria Fernández (1976). Atleta que cuando decidió ser madre, en 2007, estaba en la élite y, según relata, sintió una cierta presión por parte de su entorno, entrenador incluido, que le recomendaban esperar un poco para estirar su carrera deportiva porque en aquel momento no había nadie que después de haber sido madre hubiera vuelto a la alta competición. De hecho, de ahí venía la presión de plantear una vida a contracorriente. También desde el punto de vista económico su decisión tuvo consecuencias: le congelaron la beca, aunque le prometieron que se la volverían a dar en caso de que regresara a la competición. Mientras, su patrocinador se quedó en stand-by.

Foto: Somos Atletismo.

Fernández afirma que lo que las mujeres necesitan es que se confíe en ellas y que eso se demuestra con los hechos: que no les quiten las ayudas, incluso que se las amplíen, que transmitan tranquilidad y que no se retiren los patrocinadores. “Si lo pienso con la cabeza y también con el bolsillo, no hubiera sido madre, pero yo quería serlo”. Y esa misma convicción mostró para volver al deporte después. De hecho, tuvo demasiada prisa por hacerlo y reconoce que fue “muy radical”, no respetó la cuarentena y dejó de dar el pecho “demasiado pronto”. “Pero es que se trataba de un sendero que nadie antes había recorrido”, afirma. “No hemos tenido referencias, pero ahora mis hijas sí las tienen”, añade. Después de ser madre, Fernández tuvo enormes éxitos deportivos: en 2010 fue campeona de Europa en los 1.500 metros; en 2011 y 2012, subcampeona de Europa, “He roto la barrera de ser madre y volver a la alta competición; ahora quiero romper la barrera de la edad: me estaban retirando desde los 33 años y aquí sigo. Es una lucha continua”, concluye.

Blanca Manchón (Sevilla, 1987) hace windsurf y fue campeona mundial por sexta vez en 2017, siete meses después de ser madre. No contó con patrocinadores –los perdió al poco de comunicar su embarazo– y tuvo que pagarse ella misma su viaje para competir. Con amargura cuenta las consecuencias que tuvo para ella ser madre: “empezar de cero sin ningún tipo de ayuda ni de federación, de patrocinador, ni de nada, sólo de mi familia. Y como el contrato no hacía referencia a la maternidad, no pude hacer nada. Simplemente no me renovaron o se hicieron los locos”. “Ahora mismo en España la maternidad y el deporte de alta competición no están siendo compatibles. Sólo algunas afortunadas consiguen salir adelante y volver a tener resultados, pero es muy difícil”, explica.

Foto: El Confidencial.

Manchón también incide en las dificultades que tiene compatibilizar la maternidad con el deporte de élite, por el tiempo que exige. ”Ser madre te pone las cosas más complicadas, pero nada que una buena planificación no pueda solucionar. Con mucho esfuerzo y sacrificio se pueden compaginar las dos cosas”, dice.

Foto: elcorreoweb.es

Marta Arce (Valladolid, 1977), judoka ciega, ha sido medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008 y bronce en los de Londres de 2012. Ello tras varios oros en campeonatos de Europa y del Mundo. Arce se retiró justo después de los Juegos de Pekín porque no veía la manera de compatibilizar la maternidad que planeaba con el deporte. Pero cuando su bebé tenía seis meses, volvió al entrenamiento para intentar clasificarse para Londres 2012, donde consiguió subirse al podio. Inmediatamente, se retiró por edad y también porque tenía muchas lesiones.

Foto: Trainers Paralímpicos - Fundación ONCE.

Sin embargo, hoy Arce, madre de tres hijos, persiste y está preparándose para intentar participar en los Juegos de Tokio. Posiblemente, por dos razones: para ver si las mujeres de 40 años pueden continuar en lo más alto del deporte y también porque ahora no hay judo femenino para ciegos y hay que rellenar ese hueco. A ella le ha costado conseguir su sitio en un equipo que era completamente masculino. Arce se erige, por tanto, en un doble referente como madre de tres hijos y también como deportista paralímpica.

Diana Martín (Madrid, 1981) fue madre a mediados del 2017 y ya está intentando volver a la alta competición. Dejó el deporte después de los Juegos Olímpicos de 2016 para ser madre, y así se lo comunicó a su club, con el que llegó a un acuerdo para poder volver en el caso de que no consiguiera quedarse embarazada. Su patrocinador, Adidas, no le ha retirado su apoyo y durante todo este tiempo ha vestido su ropa en redes sociales. Así que tuvo suerte, tanto con su club como con su patrocinador le fue bien. Después del parto se tomó seis meses para recuperarse y a partir de ahí empezó a entrenar progresivamente. A los nueve meses, ya entrenaba dentro de la normalidad en kilometraje, aunque todavía estaba lejos de los tiempos que lograba antes del embarazo.

Foto: wangconnection.com

Después de la maternidad ha cambiado su especialidad. Ya no corre los 3.000 metros obstáculos, una disciplina muy dura y agresiva que lleva consigo lesiones importantes.  Ahora quiere hacer larga distancia, menos exigente para el cuerpo y más acorde con su edad (37 años). Ella espera alcanzar el nivel que tenía previamente. Pero hay algo que, según sus propias palabras, le ha resultado doloroso: que la maternidad se trate como una lesión, que no haya seguro médico que lo cubra, que en el deporte no existan las bajas maternales. Ahora, en ese crítico momento en el que lucha por volver al deporte de élite, Martín afirma: “Si no consigo volver a competir, no va a ser por el bebé, porque me da un plus de alegría y de fuerza. Si no vuelvo es porque no he encontrado la motivación suficiente para entrenar”, concluye.

Thais Escolar (Valencia, 1990) abandonó la gimnasia artística en el verano de 2007 antes de los Mundiales clasificatorios para los Juegos Olímpicos de Pekín. No fue porque quisiera ser madre, sino por otros motivos. Quizás por la gran presión a la que se veía sometida a su tempranísima edad. Justo a continuación, se quedó embarazada. Fue madre en septiembre de 2008 y volvió al deporte menos de un año después y consiguió una plaza para participar en los Mundiales de gimnasia artística. Para ella, esos dos años fuera de la competición fueron como haber estado un mes de vacaciones: su condición física seguía siendo extraordinaria. “El cuerpo tiene memoria”, ratifica.

Foto: getty images.

Un año después, una lesión de rodilla la apartó definitivamente del deporte de élite y ahora es entrenadora. Aunque ella no dejó el deporte para ser madre, aunque consiguió volver a la élite después de su embarazo, su experiencia le dice que las deportistas de alto nivel se lo tienen que pensar muy bien antes de dar el paso, sobre todo por cuestiones económicas: qué va a pasar con la beca, con los patrocinadores y debido a lo poco que ayuda la federación. Asimismo, cree que resultaría interesante que, una vez de vuelta en el mundo del deporte, las madres tuvieran más facilidades para poder llevarse a sus hijos o no sufrir tantas exigencias en cuanto a los tiempos de concentración. Porque, entre concentración y competición, Escolar podía llegar a pasar un mes entero fuera de casa y lejos de los suyos. La conciliación en el deporte es bastante complicada.

Deporte, maternidad y medicina.
El embarazo tiene una serie de restricciones médicas a la hora de entrenar. Las atletas de élite deben seguir entrenando pero no igual que antes y deben estar continuamente guiadas y asesoradas. Por otro lado, tras el parto, es necesario que la atleta respete una fase inicial de entrenamiento restaurativo antes de volver a la alta intensidad, ya que de no hacerlo podría acarrear lesiones de suelo pélvico y otras músculo-esqueléticas”, explica Lidia Romero Gallardo, formadora y entrenadora personal especialista en embarazo y post-parto. En definitiva, como señala esta experta, “no se puede forzar la máquina para volver porque podría hacer que esa máquina se retrase o se pare directamente”. Respecto a la lactancia, “la leche no se ve afectada por el entrenamiento. Aunque la alta intensidad podría interrumpir la secreción de la misma”, añade.
Yolanda Puentes, especialista en Medicina Deportiva, indica: “No es lo mismo competir que entrenar. Las deportistas de élite pueden entrenar con precaución incluso durante el segundo trimestre. La tendencia ahora es que trabajen con pulsómetro, que no sobrepasen las 140 pulsaciones, que se controlen algunos indicadores. Se podría entrenar siempre que sea un embarazo sin complicaciones. Competir es más arriesgado. Creo que ningún médico lo recomendemos”. Puentes añade: “Las mujeres que compiten suelen ser prudentes a la hora de pensar en quedarse embarazadas. Sobre todo si están a un nivel muy alto, por miedo a perderlo. Para muchas de ellas, el deporte es su vida y su trabajo. En un embarazo no sabes cómo va a ir, te arriesgas a que no vaya bien y debas parar”.
Otra cuestión que llama la atención es que algunas de estas mujeres muestran cómo antes de ser madres estaban obsesionadas con el deporte, y cómo la maternidad les ayudó a relativizar, aumentar y diversificar sus intereses y necesidades. Incluso cómo les llegó a dar más fuerza, aunque sobre esto haya pocos estudios. Yolanda Puentes explica: “Cuando empiezan a competir a los pocos meses del parto, las atletas mejoran sus marcas personales, supongo que por los cambios hormonales. Paula Dadcliffe, maratoniana, la tenista belga Kim Clijsters, la nadadora Dara Torres, Natalia Rodríguez o Nuria Fernández, todas mejoraron en las competiciones posteriores a la maternidad”. “En general, psicológicamente están más fuertes”, asegura Puentes. Eva Ferrer, especialista en Medicina del Deporte en el Hospital Clínic Sant Joan de Deu (Barcelona), señala que cada mujer vive su regreso al deporte de manera diferente y que las prioridades de cada madre son propias.

Lo que tienen que enfrentar las deportistas es lo que toda mujer: que se les exija más. Respecto al embarazo, cada decisión supone un precio que se tiene que pagar y responde a un proceso de socialización y a una institucionalización no muy favorable a las mujeres. Por eso, Blanco García explica que las mujeres que volvieron a la élite vieron como fue “a costa de muchísimo esfuerzo y de una importantísima red de apoyo. Estas mujeres no han estado amparadas por ninguna prima económica estratosférica, tampoco les han ofrecido ningún 'reality' que siga día a día su embarazo, recuperación y vuelta a la actividad deportiva”.

¿Qué es lo que ha de cambiar?
Denunciar una situación sirve para apuntar qué tendría que cambiar. Blanco García declara que empezaría por tres aspectos: representación, regulación y formación. Representación porque “tenemos que empezar a visibilizar a mujeres deportistas, con sus luchas particulares, dificultades, problemas, limitaciones”. También “a las madres deportistas, sus procesos de superación, recuperación, sensaciones… Tenemos que vernos, escucharnos y sentirnos representadas por mujeres que luchan cada día”. Regulación, porque, una vez conocemos la problemática, hay que regularla, abrir los “agujeros negros legales en los que se han escondido cuestiones que afectan al deporte femenino y las mujeres deportistas”.

Lourdes Santos Pérez señala que habrían de asumirse, al menos, tres medidas. En primer lugar, un campo laboral que dignifique a las mujeres deportistas y las trate como profesionales, no como trabajo oculto, lo que, en el caso de la maternidad contemplaría el riesgo en caso de embarazo, la prestación por maternidad, la sustitución, la reanudación del trabajo y medidas para conciliar la vida familiar y profesional. En segundo lugar, medidas de acción positiva, como cuotas en las federaciones y en otros órganos de gobierno, que son plenamente acordes con los valores inherentes a la práctica deportiva y a la legalidad internacional. Y, por último, la activación de instrumentos normativos de rango nacional e internacional que no discriminen y que sirvan como inspiradoras de políticas públicas. Santos Pérez se refiere a la Ley de Igualdad de 2007, que tiene una referencia explícita al deporte, y también a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo, que establecen que el embarazo no tiene que constituir causa justificada para la terminación de la relación laboral.

Por último, Antonia Pelegrín señala que es importante que haya más representación femenina en cargos de responsabilidad en federaciones, clubes y centros universitarios de formación, para a continuación, ocupar más puestos de trabajo en el mercado laboral deportivo. “Las mujeres españolas han tardado en tener una representación aceptable en los equipos olímpicos”, termina. 


Fuentes: CTXT.

miércoles, 9 de enero de 2019

MUJERES, LACTANCIA Y DEPORTE.


Corredora de ultramaratón da el pecho a su bebe en mitad de una carrera.

"Fue un alivio que tuviera hambre", fueron las palabras de la ultramaratonista británica Sophie Power tras el enternecedor e impactante momento, captado por la cámara del fotógrafo Alexis berg en el puesto de avituallamiento.


La imagen resalta la fuerza de la corredora de 36 años para alimentar a su bebe, acostumbrado a comer cada tres horas. El tiempo de 43 horas y 33 minutos que necesitó para completar los 171 kilómetros fue lo de menos, porque para Power lo más importante fue el mensaje que logró transmitir compartiendo ese momento con sus hijos y su marido, tras recordar que no pudo participar hace tres años debido a que no la dejaron inscribirse en la salida en 2014 por estar embarazada.


Foto y palabras de Sophie tras la carrera en su twitter personal: https://twitter.com/ultra_sophie/stat... “Si una foto espontánea que brinda confianza a las mujeres fue mi imagen favorita de la carrera, esta es probablemente mi segunda. 20 minutos de sueño en 2 noches tuvo la motivación de la mirada que sabía tendría Donnacha corriendo hacia la meta conmigo”.

Jugadora de balonmano da el pecho a su bebé durante un partido.

"Se me hace muy raro que a la gente le llame la atención, pero me alegro de que sirva para visibilizar a las madres deportistas", declara.

Irina Alexandra Pop, de 29 años vive en Albalate de Cinca desde hace 15, aunque ha tenido una carrera brillante en el balonmano, ahora juega en la Associacio Lleiditana. A pesar de haber tenido hace poco un niño, regresaba a las canchas de juego y protagonizaba una imagen que se hacía viral al ser fotografiada por una madre amamantando a su bebe en un descanso y compartirla en las redes sociales.



Irina Pop se mostraba sorprendida de cómo una foto tan natural se ha convertido en viral llegando a países como México y Grecia.


Irina hizo un gesto que hacen miles de mujeres sin que sea noticia: dar el pecho a sus hijos en su jornada laboral. La diferencia es que ella es jugadora profesional de balonmano y lo hizo durante el descanso de un partido entre su equipo, Associació Lleidatana d'Handbol, club de balonmano de la División de Honor Plata Femenina, y el Agustinos Alicante.

Un placer ver a las madres y los niños compartiendo deporte y maternidad", tuiteó con la foto del momento la asociación Dona Bàlafi, que apunta a que se "habla poco" de la lactancia "no solo en el ambiente deportivo, en el profesional en general", por lo que aboga por "normalizarla". "Ojalá sirva para visibilizar la maternidad en el deporte", cuenta la propia Irina, que lamenta las dificultades de las deportistas españolas para ser madres. La deportista, que lleva más de 15 años en España, asegura que en su país de origen se produce una renovación automática del contrato si la jugadora se queda embarazada. 

También denuncia la existencia de cláusulas de embarazo en el deporte español: "Un año me fui a Gijón, con la ilusión de jugar en Primera, y me encontré con una cláusula que decía que si me quedaba embarazada automáticamente se rescindía el contrato. Les dije que no me parecía normal, pero tenía la ilusión de jugar en esa categoría y acepté".

Durante el partido, Irina fue caminando por la pista dando el pecho a su bebé en el descanso, aprovechando el tiempo de charla del entrenador. El niño, su segundo hijo, tiene apenas dos meses y medio. La deportista suele dar el pecho en público y nunca ha notado "ninguna reacción rara", al contrario, "sonrisas bonitas y agradables".

Irina habla de las trabas para ser madre en el deporte y en su trabajo; "Soy arquitecta técnica, un mundo de hombres". La jugadora volvió a la cancha tras cinco semanas de permiso, como con su anterior hija, que ahora tiene cuatro años. "Normalmente, le doy el pecho a mitad del entrenamiento y de los partidos, y mi entrenador y mis compañeras entienden perfectamente que si escucho llorar a mi hijo tendré que salirme unos minutos", detalla. A Irina se le "hace muy raro que a la gente le llame la atención" su foto, pero se alegra "de que sirva para concienciar y visibilizar la maternidad en el deporte". Por cierto, Irina y sus compañeras ganaron el partido.




Fuentes: Antena3, BBC, el Pais.