jueves, 10 de enero de 2019

1.000 EUROS PARA LOS HOMBRES, UN BIKINI PARA LAS MUJERES.



1.000 euros para los hombres, un bikini para las mujeres.

El Congreso tramita una modificación en la ley para acabar con la desigualdad en los premios de los eventos deportivos promovidos por administraciones públicas.

Torneo de pádel en Arévalo: 500 euros para el ganador y 300 para la ganadora; San Silvestre de Lerín: 800 euros para el hombre y 400 para la mujer; Bandera de Traineras en La Coruña: 2.500 euros para ellos y 1.000 para ellas; campeonato de surf: 1.000 euros para los hombres y un bikini para las mujeres… Estos hechos no son de hace décadas. Ocurren o han ocurrido recientemente en España. Son sólo unos pocos ejemplos, pero la lista es más larga y refleja una realidad dolorosa: que en pleno siglo XXI hay instituciones públicas que valoran de forma desigual el esfuerzo y los méritos de un hombre y una mujer cuando organizan o patrocinan eventos deportivos. 

Vídeo: JRR Mundo.

En España tenemos desde 2007 una Ley de Igualdad que, curiosamente, no señala nada al respecto, quizá por ser muy parca en el ámbito deportivo. Para corregir esa deficiencia, la formación Nueva Canarias ha presentado en el Senado una proposición de ley que pretende introducir una modificación para que los premios deportivos subvencionados o financiados por la Administración Pública sean iguales para mujeres y hombres cuando se trate de la misma modalidad, disciplina y categoría. La senadora canaria María José López Santana fue contundente en su intervención en la Cámara alta: “Las mujeres tenemos que pelear primero para acceder, luego trabajar el doble para demostrar que merecemos estar, y después luchar para tener los mismos derechos y retribuciones que los hombres. Y el deporte tampoco es una excepción en esto”. La propuesta fue aprobada por unanimidad y ahora sigue su tramitación en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados. Si todo va bien podría salir adelante de forma definitiva en el próximo mes de abril. 

La presión social y mediática ha conseguido corregir algunas de estas prácticas, como ocurrió en el reciente mundial de lucha canaria, en el que inicialmente se pagaron 3.000 euros al ganador masculino y apenas 1.000 a la campeona femenina, una cantidad posteriormente igualada a la de los hombres tras la polémica suscitada. En otras ocasiones, ha sido la concienciación de deportistas como las hermanas Daida e Iballa Ruano, que suman 28 títulos como campeonas del mundo de windsurf, la que ha impedido una situación de discriminación. Sus protestas permitieron que, en la prueba del circuito mundial, celebrada el pasado verano en Gran Canaria, la dotación del premio fuera, por primera vez, la misma para hombres y mujeres. Hasta ese momento, la cantidad asignada para ellas era de 20.000 euros menos. A pesar de estos ejemplos, es evidente que para acabar con esta discriminación es necesaria una normativa que la impida. 

Daida e Iballa Ruano.
Foto: Nautical News Today.

María José López Santana reconoce su sorpresa por las carencias que presenta la Ley de Igualdad en este ámbito. “Cuando acudí a ella para ver de qué manera se había trabajado el tema del deporte, me llamó la atención que sólo le dedicaran un artículo y lo único que plasmaban eran principios filosóficos y de buenas intenciones. Los senadores y senadoras me decían que era una cuestión obvia y que parecía increíble que tuviéramos que regularla. Pero si la tenemos que regular es porque se está dando una realidad que no es tan obvia para la sociedad”. 

El objetivo de la igualdad debería estar presente siempre; sin embargo, no es así y su ausencia resulta más sangrante cuando se produce desde el ámbito público. “Hoy por hoy no podemos impedir que esas desigualdades se produzcan en los torneos privados, pero sabemos que la mayoría de los eventos deportivos tienen una gran carga de financiación pública y no puede ser que las administraciones las permitan. Si al final de una prueba deportiva, a una mujer le pagas diez veces menos que a un compañero por hacer el mismo esfuerzo, el mensaje es que ella es menos, que vale menos y que tiene derecho a menos. Las administraciones públicas se cansan de decir que hay que fomentar el deporte femenino. Pero la única manera de hacerlo es, como yo digo, fomentando las tres ‘erres’: remunerarlo, retransmitirlo y reconocerlo institucionalmente”. 

Cabe preguntarse cómo se siguen produciendo estas desigualdades cuando es de lógica que una institución pública no puede permitirlas en la sociedad actual. López Santana tiene una explicación para ello. “Hay un machismo latente que impregna todo en el ámbito deportivo. Se demuestra con los argumentos que dan los que defienden esta situación y que lo único que hacen es consolidarla. Uno de ellos es que las competiciones de hombres tienen más público y generan más ingresos. Eso es anteponer los intereses económicos a los derechos de las personas y cuando eso pasa siempre pierde la sociedad. Lo que está claro es que si se retransmite más las competiciones masculinas se genera más afición. Si no se ofrecen eventos deportivos femeninos, que son de primera calidad porque las mujeres son las que han dado los mayores logros en los últimos años al deporte español, no generas interés ni afición y entonces tampoco se generan ingresos. Todo es la pescadilla que se muerde la cola. Hay que romper con ese ‘status quo’ que hay establecido”. 

La senadora también desmonta otros razonamientos para justificar que los premios de la categoría femenina sean inferiores. Entre ellos está el de las diferentes capacidades físicas entre hombres y mujeres. “No es que nosotras seamos inferiores, es que somos distintas. Cuando hay oposiciones a bombero o a fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, los estándares físicos que se piden a unos y a otros son diferentes pero les pagan igual. ¿Por qué entonces en el deporte no lo van a ser? No se deja fuera de una oposición a una mujer porque no llegue al mismo nivel físico que un hombre porque entonces los espacios sólo estarían copados por ellos. El tema de la diferencia física es tan evidente que utilizarlo como argumento es sólo un pretexto para seguir manteniendo la situación que hay. De hecho los profesores de educación física de los colegios ya están evaluando de manera diferente a niños y niñas, estableciendo los estándares en función de las capacidades. Ya es hora de que dejemos de usar al hombre como baremo para medir todas las cosas y de que dejemos de entender diferencia como inferioridad. Lo llamativo es que las inscripciones en los eventos tienen habitualmente el mismo precio para los hombres que para las mujeres pero luego hay premios desiguales sólo por tener otro sexo”. 

El diferente trato en la recompensa económica en las competiciones entre ellos y ellas cuando las condiciones de partida son las mismas es muy llamativo, pero sólo es uno más de los numerosos déficits que presenta el deporte femenino, cuya realidad es definida por la senadora canaria como “un subgénero deportivo”. “Se dan desigualdades en todos los ámbitos, desde la cosificación de la mujer a las cláusulas anti embarazo, la menor cantidad de patrocinios, las escasas retransmisiones deportivas, el menor reconocimiento público, la escasa presencia en órganos de dirección y en puestos de entrenamiento, la ausencia de convenios colectivos, las diferencias salariales y de dietas… La escasa plasmación que hay en la Ley de Igualdad en el tema del deporte avala este panorama tan desolador”, afirma. 

Por eso, López Santana asegura que no se va a parar cuando consiga la igualdad de retribuciones en los eventos deportivos públicos. “Eso debe ser solo la punta de lanza en la lucha a favor de la igualdad entre los hombres y las mujeres”, dice. Además, se lamenta de que “cómo se manosea el término igualdad” y pone como ejemplo el manifiesto por la Igualdad y la Participación de la Mujer en el Deporte que promovió el Consejo Superior de Deportes en el año 2009. “¿Qué ha cambiado para las mujeres deportistas en este tiempo? Nada”. 

Las deficiencias que sufre el deporte femenino van de lo salarial a lo normativo pasando por el reconocimiento social e institucional. En este último aspecto también la autoridades deberían ser más sensibles. Llama la atención que pese a que el deporte femenino atraviesa su mejor época –las mujeres han obtenido más medallas que los hombres en los dos últimos Juegos Olímpicos–, solo 31 medallas de oro al Mérito Deportivo, de un total de 163, concedidas por el Gobierno de España en los últimos cinco años han ido a parar a mujeres. “¿Cómo se puede explicar que las hermanas Ruano, que tienen un palmarés que no es comparable con casi nadie a nivel nacional, no tengan las Medallas de Oro al Mérito Deportivo?” se pregunta la senadora. 

Hace más de once años que José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente que promovió la Ley de Igualdad, manifestó lo siguiente: “A la sociedad española le queda todavía un buen trecho para alcanzar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres”. Lo triste es que, pasado este tiempo, esas palabras no han perdido ninguna vigencia.


Fuentes: CTXT.

EL FÚTBOL, EL DEPORTE REY EN ESPAÑA.


Jugar, luchar y ganar.


Foto: El Pais.

Sueldos irrisorios, condiciones indignas para jugadoras profesionales y techo de cristal son las dificultades más importantes a las que se enfrentan las mujeres.

Laura Torvisco es una de las voces más autorizadas del fútbol femenino por su larga trayectoria y su inagotable dedicación. Empezó su carrera profesional como jugadora y continuó como entrenadora. Después de haber entrenado durante diez temporadas al equipo femenino del Torrejón pasó a los banquillos del Rayo Vallecano, uno de los equipos más laureados de la Liga femenina. Ahora es la coordinadora de la sección femenina del club. “Yo creo que el fútbol, en general, es un deporte muy machista. La mujer no está enfocada hacia el fútbol porque no tiene referentes, no ve que eso sea una salida profesional ni se ve reflejada en los medios. Es un problema social”, sostiene la exentrenadora del conjunto rayista. 


Foto: Rayo Total

La gran mayoría de las jugadoras en España, exceptuando algunas privilegiadas entre los equipos más punteros, no viven del fútbol. Son jugadoras profesionales con condiciones de equipo amateur. Los clubes les pagan alquiler, transporte y dietas para paliar la inexistencia de salarios dignos de jugadoras que compiten en la máxima categoría del fútbol femenino. Hace unos años Verónica Boquete, capitana de la selección española y actualmente jugadora del París Saint Germain francés, denunció que las jugadoras de la selección sólo recibían de la Federación Española de Fútbol 25 euros al día en concepto de dietas. Según Laura Torvisco, esa cifra ha aumentado a 50 euros diarios, unas cantidades ridículas para unas profesionales que están representando a España y que forman parte de la élite del fútbol femenino español.

Las más privilegiadas son mileuristas, pero algunas de las más brillantes se marchan a otros países como Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Noruega, Suecia o Estados Unidos, donde son tratadas como profesionales. Muchas de las voces apuntan a la ausencia de profesionalismo como una de las causas más importantes de la vergonzosa situación del fútbol femenino en España. Un desinterés institucional que hunde sus raíces en la sociedad que no trata a mujeres y hombres por igual. Y eso también se ve reflejado en el deporte. Sueldos irrisorios, compaginación de estudios y trabajo con el fútbol, estereotipos de género y techo de cristal, son las dificultades más importantes a las que se enfrenta.

Vídeo: LaLiga Santander. #HablamosDeLoMismo.

Techo de cristal.
Laura Torvisco explica que las mujeres pueden ocupar banquillos de la máxima categoría femenina aunque les cueste mucho llegar, “pero en otras categorías masculinas es impensable. Ni siquiera en un equipo de Segunda o Segunda División B. Lo veo muy complicado. En el fútbol hay un techo de cristal y lo hay en muchas profesiones, pero en el fútbol es muy significativo”. La exentrenadora del Rayo insiste en que es un problema social que se tiene que solucionar desde las instituciones políticas y mediante leyes. La coordinadora cita la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, que se incumple. “Cuando hay un defecto de igualdad a nivel social deben ser las instituciones políticas las que se hagan cargo de ello”, explicó.

Torvisco cita otras dos barreras que superan el deporte y  que complican todavía más la situación. Por un lado, los estereotipos educativos y profesionales de género. A las mujeres se las desvía hacia las carreras de humanidades mientras que a los hombres a las ingenierías y ciencias. “Estamos en un país que orienta a las mujeres a determinadas profesiones y en el fútbol pasa lo mismo”.
Por otro lado, Torvisco alude al problema económico. En la mayoría de los equipos las jugadoras trabajan y estudian y luego juegan a fútbol, pero no viven de él.

Torvisco es profesora de Educación Física en un instituto de Vallecas e igual que ella, jugadoras del Rayo tienen que combinar diversas profesiones con el fútbol. “En mi equipo hay gente que estudia carreras como Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFE) o fisioterapia, porque no les vale con ser solo entrenadoras”. Ocurre algo similar en el Betis y el Albacete, según explican María Pry y Mila Martínez, respectivamente. Nuria Ligero, Bea Parra y Laura González, por parte de las verdiblancas y María Arranz por parte de las manchegas. 


Vídeo: Informe Robinson.

Un largo camino por recorrer.
Aintzane Encinas es jugadora y capitana de la Real Sociedad, licenciada en CAFE y entrenadora con la titulación más alta. Es profesora en la escuela de entrenadores de fútbol y da clases a una mayoría aplastante de hombres de todas las edades que quieren ser entrenadores. También ha escrito “Latidos de futbolista”, un libro en el que explica su pasión por el fútbol cuando pisa los terrenos de juego. Y lo tiene clarísimo. “En España estamos en el camino de conseguir lo que merecemos, no por ser mujeres, sino por ser deportistas de élite”, explica. La capitana del conjunto vasco también cita las desigualdades e injusticias en materia de salarios, cuantías económicas por ganar competiciones, reconocimiento profesional o condiciones laborales dignas. 

Pese a estas situaciones, también ha habido avances en los últimos años. Desde esta temporada todas las jugadoras de la Liga femenina están contratadas y cotizan a la Seguridad Social. Iberdrola como patrocinador de la liga ha dado un impulso económico y cada semana se retransmiten tres partidos por televisión, lo que le da mayor visibilidad. “Llevo muchos años en esto y ahora sí que veo una pequeña luz pero hace falta una inversión. La Federación Española de Fútbol también tiene que dar un paso hacia adelante con el fútbol femenino y si todos y todas lo damos, lo podríamos conseguir”, concluye la coordinadora del Rayo. 

El pasado mes de febrero el fútbol femenino se sindicó en la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), con el objetivo de organizarse y plasmar sus aspiraciones. La república femenina del deporte rey exige igualdad en todos los ámbitos. El deporte rey le debe esa justicia y ese mismo reconocimiento profesional.


Fuentes: CTXT.

MUJER, MATERNIDAD Y DEPORTE.


Los contratos con cláusulas "antimaternidad" son la punta del iceberg de los problemas que enfrentan las deportistas.


¿Cuál es la relación entre la maternidad y el deporte de élite? Posiblemente haya que hablar en plural, de relaciones, tantas como mujeres deportistas que fueron madres. Su experiencia: algunas hicieron parones largos antes de reincorporarse a la competición, otras no consiguieron volver, otras forzaron la máquina (sus cuerpos) para procurar no perder el hueco en la élite que se habían ganado, y un último grupo está en ello, batallando para conseguir volver a competir este año.

La discriminación de las deportistas-madres como “potenciales trabajadoras” aunque no siempre son consideradas como tales. En el ámbito del deporte femenino profesional en España, la ausencia de ligas profesionales y de convenios colectivos, así como el escaso número de contratos (se carece de estadísticas oficiales, pero en todo caso parece ser que no son más del 5% en las ligas más destacadas: baloncesto y fútbol) colocan a la mujer que pretende ser madre en una situación nada propicia, pues se ve desprovista de la protección y garantías que asistirían a cualquier trabajadora. Muchas veces, cuando existe relación contractual se incluye una cláusula de rescisión en el caso de que la deportista quede embarazada, aunque se disfrace de “mutuo acuerdo”. También a veces el embarazo modifica la relación laboral. Así, la Liga Profesional de Baloncesto lo califica de 'anormal rendimiento', mientras que en el caso del tenis profesional, hay un caso reciente, el de Serena Williams, en el que se considera su maternidad como una 'lesión', con los efectos derivados como la falta de cobertura social y asistencial.

Historias de deportistas.

María Jesús Alegre (Madrid, 1957) es en muchos sentidos una pionera. Bronce en el Campeonato Mundial de Gimnasia de Madrid de 1975 y campeona absoluta de España en 1976 y 1977. En 1978, con 20 años, en un descanso de la preparación del Europeo de 1978, se quedó embarazada. Los efectos secundarios de la píldora anticonceptiva, como el aumento de peso, le impedían tomarla. Tuvo que dejar el deporte en un momento en que era la capitana del equipo nacional de gimnasia rítmica y en las vísperas de una competición importante en la que sería la estrella. Fue traumático, dice, tanto para ella como para la familia y para la Federación. Para esta última, porque se les iba la figura principal. Para ella, porque cortaba su carrera deportiva. A los 19 años, su vida era el deporte.


Foto: Marca.

María Jesús Alegre, durante el Campeonato del Mundo de gimnasia artística que se celebró en Madrid en noviembre de 1975 Ganaría cuatro medallas, entre ellas el bronce en la general.

En su casa, la noticia también cayó como una bomba. “Era muy joven, ahora las maternidades no son a los veinte años y la vida de las mujeres es diferente. Además, era una época muy especial y un deporte también muy especial, con chicas muy jóvenes y muy poco profesionalizado”, explica Alegre, para quien lo más doloroso fue que en los periódicos apareciera que la número uno del equipo dejaba el deporte por “un problema gordo”, sin precisar que era por un embarazo. “Yo no estaba avergonzada, ni mucho menos, lo asumí con total normalidad”, añade. Se casó y se fue a vivir a Aranjuez (donde ahora trabaja como entrenadora en la Escuela Municipal) y, de manera libre y consensuada con su marido, decidió que era inviable continuar en el equipo nacional a plena dedicación.

Tras ser madre decidió volver a la gimnasia (dio a luz en marzo y volvió en noviembre). pero por su cuenta, y llegó a participar en el Campeonato de España de 1978. La puntuaron mal. “Me penalizaron por usar un maillot que decían era inapropiado, aunque ya lo había usado antes”, rememora. En su opinión, lo que la castigó fue presentarse por su cuenta. No disfrutó de esa fugaz vuelta a la alta competición y la experiencia le quitó el gusanillo de volver a la élite deportiva para siempre.

Vanessa Veiga (Pontevedra, 1979) es corredora de larga distancia y madre de familia numerosa. Debutó en el año 1998 y cuando en 2003 se casó con el también deportista Julio Rey, decidió aparcar el atletismo. “Como mi marido estaba en su mejor momento y uno de los dos se tenía que hacer cargo de los hijos, acordamos que fuera yo la que dejara mi carrera deportiva”, recuerda. Pero lo hizo de manera temporal: fue madre por primera vez a los 25 años y volvió a la competición a los 31 años, la edad correcta, afirma, para el atletismo de larga distancia. Regresó al deporte profesional en el año 2010, cuando compitió en el Campeonato de España de Atletismo, después en la Copa de Europa y a continuación se clasificó para ir a los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

Foto: Facebook Vanessa Veiga.

No se arrepiente del parón, aunque se extendiera sobre unos años importantes en la vida de una deportista. “El éxito profesional no me hubiera compensado. Lo que me ha gustado ha sido compartir mis triunfos deportivos con mis hijos, combinar mi faceta de madre con la de mujer de éxito. Soy una madre joven, he sido siempre consciente de lo que he hecho, no creo que haya sido una equivocación. Mi meta en la vida era ser madre y esto nunca lo vi como una limitación, al contrario”, reflexiona Veiga. “He tenido suerte: se me ha valorado todo lo que he hecho”, concluye.

Nuria Fernández (1976). Atleta que cuando decidió ser madre, en 2007, estaba en la élite y, según relata, sintió una cierta presión por parte de su entorno, entrenador incluido, que le recomendaban esperar un poco para estirar su carrera deportiva porque en aquel momento no había nadie que después de haber sido madre hubiera vuelto a la alta competición. De hecho, de ahí venía la presión de plantear una vida a contracorriente. También desde el punto de vista económico su decisión tuvo consecuencias: le congelaron la beca, aunque le prometieron que se la volverían a dar en caso de que regresara a la competición. Mientras, su patrocinador se quedó en stand-by.

Foto: Somos Atletismo.

Fernández afirma que lo que las mujeres necesitan es que se confíe en ellas y que eso se demuestra con los hechos: que no les quiten las ayudas, incluso que se las amplíen, que transmitan tranquilidad y que no se retiren los patrocinadores. “Si lo pienso con la cabeza y también con el bolsillo, no hubiera sido madre, pero yo quería serlo”. Y esa misma convicción mostró para volver al deporte después. De hecho, tuvo demasiada prisa por hacerlo y reconoce que fue “muy radical”, no respetó la cuarentena y dejó de dar el pecho “demasiado pronto”. “Pero es que se trataba de un sendero que nadie antes había recorrido”, afirma. “No hemos tenido referencias, pero ahora mis hijas sí las tienen”, añade. Después de ser madre, Fernández tuvo enormes éxitos deportivos: en 2010 fue campeona de Europa en los 1.500 metros; en 2011 y 2012, subcampeona de Europa, “He roto la barrera de ser madre y volver a la alta competición; ahora quiero romper la barrera de la edad: me estaban retirando desde los 33 años y aquí sigo. Es una lucha continua”, concluye.

Blanca Manchón (Sevilla, 1987) hace windsurf y fue campeona mundial por sexta vez en 2017, siete meses después de ser madre. No contó con patrocinadores –los perdió al poco de comunicar su embarazo– y tuvo que pagarse ella misma su viaje para competir. Con amargura cuenta las consecuencias que tuvo para ella ser madre: “empezar de cero sin ningún tipo de ayuda ni de federación, de patrocinador, ni de nada, sólo de mi familia. Y como el contrato no hacía referencia a la maternidad, no pude hacer nada. Simplemente no me renovaron o se hicieron los locos”. “Ahora mismo en España la maternidad y el deporte de alta competición no están siendo compatibles. Sólo algunas afortunadas consiguen salir adelante y volver a tener resultados, pero es muy difícil”, explica.

Foto: El Confidencial.

Manchón también incide en las dificultades que tiene compatibilizar la maternidad con el deporte de élite, por el tiempo que exige. ”Ser madre te pone las cosas más complicadas, pero nada que una buena planificación no pueda solucionar. Con mucho esfuerzo y sacrificio se pueden compaginar las dos cosas”, dice.

Foto: elcorreoweb.es

Marta Arce (Valladolid, 1977), judoka ciega, ha sido medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008 y bronce en los de Londres de 2012. Ello tras varios oros en campeonatos de Europa y del Mundo. Arce se retiró justo después de los Juegos de Pekín porque no veía la manera de compatibilizar la maternidad que planeaba con el deporte. Pero cuando su bebé tenía seis meses, volvió al entrenamiento para intentar clasificarse para Londres 2012, donde consiguió subirse al podio. Inmediatamente, se retiró por edad y también porque tenía muchas lesiones.

Foto: Trainers Paralímpicos - Fundación ONCE.

Sin embargo, hoy Arce, madre de tres hijos, persiste y está preparándose para intentar participar en los Juegos de Tokio. Posiblemente, por dos razones: para ver si las mujeres de 40 años pueden continuar en lo más alto del deporte y también porque ahora no hay judo femenino para ciegos y hay que rellenar ese hueco. A ella le ha costado conseguir su sitio en un equipo que era completamente masculino. Arce se erige, por tanto, en un doble referente como madre de tres hijos y también como deportista paralímpica.

Diana Martín (Madrid, 1981) fue madre a mediados del 2017 y ya está intentando volver a la alta competición. Dejó el deporte después de los Juegos Olímpicos de 2016 para ser madre, y así se lo comunicó a su club, con el que llegó a un acuerdo para poder volver en el caso de que no consiguiera quedarse embarazada. Su patrocinador, Adidas, no le ha retirado su apoyo y durante todo este tiempo ha vestido su ropa en redes sociales. Así que tuvo suerte, tanto con su club como con su patrocinador le fue bien. Después del parto se tomó seis meses para recuperarse y a partir de ahí empezó a entrenar progresivamente. A los nueve meses, ya entrenaba dentro de la normalidad en kilometraje, aunque todavía estaba lejos de los tiempos que lograba antes del embarazo.

Foto: wangconnection.com

Después de la maternidad ha cambiado su especialidad. Ya no corre los 3.000 metros obstáculos, una disciplina muy dura y agresiva que lleva consigo lesiones importantes.  Ahora quiere hacer larga distancia, menos exigente para el cuerpo y más acorde con su edad (37 años). Ella espera alcanzar el nivel que tenía previamente. Pero hay algo que, según sus propias palabras, le ha resultado doloroso: que la maternidad se trate como una lesión, que no haya seguro médico que lo cubra, que en el deporte no existan las bajas maternales. Ahora, en ese crítico momento en el que lucha por volver al deporte de élite, Martín afirma: “Si no consigo volver a competir, no va a ser por el bebé, porque me da un plus de alegría y de fuerza. Si no vuelvo es porque no he encontrado la motivación suficiente para entrenar”, concluye.

Thais Escolar (Valencia, 1990) abandonó la gimnasia artística en el verano de 2007 antes de los Mundiales clasificatorios para los Juegos Olímpicos de Pekín. No fue porque quisiera ser madre, sino por otros motivos. Quizás por la gran presión a la que se veía sometida a su tempranísima edad. Justo a continuación, se quedó embarazada. Fue madre en septiembre de 2008 y volvió al deporte menos de un año después y consiguió una plaza para participar en los Mundiales de gimnasia artística. Para ella, esos dos años fuera de la competición fueron como haber estado un mes de vacaciones: su condición física seguía siendo extraordinaria. “El cuerpo tiene memoria”, ratifica.

Foto: getty images.

Un año después, una lesión de rodilla la apartó definitivamente del deporte de élite y ahora es entrenadora. Aunque ella no dejó el deporte para ser madre, aunque consiguió volver a la élite después de su embarazo, su experiencia le dice que las deportistas de alto nivel se lo tienen que pensar muy bien antes de dar el paso, sobre todo por cuestiones económicas: qué va a pasar con la beca, con los patrocinadores y debido a lo poco que ayuda la federación. Asimismo, cree que resultaría interesante que, una vez de vuelta en el mundo del deporte, las madres tuvieran más facilidades para poder llevarse a sus hijos o no sufrir tantas exigencias en cuanto a los tiempos de concentración. Porque, entre concentración y competición, Escolar podía llegar a pasar un mes entero fuera de casa y lejos de los suyos. La conciliación en el deporte es bastante complicada.

Deporte, maternidad y medicina.
El embarazo tiene una serie de restricciones médicas a la hora de entrenar. Las atletas de élite deben seguir entrenando pero no igual que antes y deben estar continuamente guiadas y asesoradas. Por otro lado, tras el parto, es necesario que la atleta respete una fase inicial de entrenamiento restaurativo antes de volver a la alta intensidad, ya que de no hacerlo podría acarrear lesiones de suelo pélvico y otras músculo-esqueléticas”, explica Lidia Romero Gallardo, formadora y entrenadora personal especialista en embarazo y post-parto. En definitiva, como señala esta experta, “no se puede forzar la máquina para volver porque podría hacer que esa máquina se retrase o se pare directamente”. Respecto a la lactancia, “la leche no se ve afectada por el entrenamiento. Aunque la alta intensidad podría interrumpir la secreción de la misma”, añade.
Yolanda Puentes, especialista en Medicina Deportiva, indica: “No es lo mismo competir que entrenar. Las deportistas de élite pueden entrenar con precaución incluso durante el segundo trimestre. La tendencia ahora es que trabajen con pulsómetro, que no sobrepasen las 140 pulsaciones, que se controlen algunos indicadores. Se podría entrenar siempre que sea un embarazo sin complicaciones. Competir es más arriesgado. Creo que ningún médico lo recomendemos”. Puentes añade: “Las mujeres que compiten suelen ser prudentes a la hora de pensar en quedarse embarazadas. Sobre todo si están a un nivel muy alto, por miedo a perderlo. Para muchas de ellas, el deporte es su vida y su trabajo. En un embarazo no sabes cómo va a ir, te arriesgas a que no vaya bien y debas parar”.
Otra cuestión que llama la atención es que algunas de estas mujeres muestran cómo antes de ser madres estaban obsesionadas con el deporte, y cómo la maternidad les ayudó a relativizar, aumentar y diversificar sus intereses y necesidades. Incluso cómo les llegó a dar más fuerza, aunque sobre esto haya pocos estudios. Yolanda Puentes explica: “Cuando empiezan a competir a los pocos meses del parto, las atletas mejoran sus marcas personales, supongo que por los cambios hormonales. Paula Dadcliffe, maratoniana, la tenista belga Kim Clijsters, la nadadora Dara Torres, Natalia Rodríguez o Nuria Fernández, todas mejoraron en las competiciones posteriores a la maternidad”. “En general, psicológicamente están más fuertes”, asegura Puentes. Eva Ferrer, especialista en Medicina del Deporte en el Hospital Clínic Sant Joan de Deu (Barcelona), señala que cada mujer vive su regreso al deporte de manera diferente y que las prioridades de cada madre son propias.

Lo que tienen que enfrentar las deportistas es lo que toda mujer: que se les exija más. Respecto al embarazo, cada decisión supone un precio que se tiene que pagar y responde a un proceso de socialización y a una institucionalización no muy favorable a las mujeres. Por eso, Blanco García explica que las mujeres que volvieron a la élite vieron como fue “a costa de muchísimo esfuerzo y de una importantísima red de apoyo. Estas mujeres no han estado amparadas por ninguna prima económica estratosférica, tampoco les han ofrecido ningún 'reality' que siga día a día su embarazo, recuperación y vuelta a la actividad deportiva”.

¿Qué es lo que ha de cambiar?
Denunciar una situación sirve para apuntar qué tendría que cambiar. Blanco García declara que empezaría por tres aspectos: representación, regulación y formación. Representación porque “tenemos que empezar a visibilizar a mujeres deportistas, con sus luchas particulares, dificultades, problemas, limitaciones”. También “a las madres deportistas, sus procesos de superación, recuperación, sensaciones… Tenemos que vernos, escucharnos y sentirnos representadas por mujeres que luchan cada día”. Regulación, porque, una vez conocemos la problemática, hay que regularla, abrir los “agujeros negros legales en los que se han escondido cuestiones que afectan al deporte femenino y las mujeres deportistas”.

Lourdes Santos Pérez señala que habrían de asumirse, al menos, tres medidas. En primer lugar, un campo laboral que dignifique a las mujeres deportistas y las trate como profesionales, no como trabajo oculto, lo que, en el caso de la maternidad contemplaría el riesgo en caso de embarazo, la prestación por maternidad, la sustitución, la reanudación del trabajo y medidas para conciliar la vida familiar y profesional. En segundo lugar, medidas de acción positiva, como cuotas en las federaciones y en otros órganos de gobierno, que son plenamente acordes con los valores inherentes a la práctica deportiva y a la legalidad internacional. Y, por último, la activación de instrumentos normativos de rango nacional e internacional que no discriminen y que sirvan como inspiradoras de políticas públicas. Santos Pérez se refiere a la Ley de Igualdad de 2007, que tiene una referencia explícita al deporte, y también a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo, que establecen que el embarazo no tiene que constituir causa justificada para la terminación de la relación laboral.

Por último, Antonia Pelegrín señala que es importante que haya más representación femenina en cargos de responsabilidad en federaciones, clubes y centros universitarios de formación, para a continuación, ocupar más puestos de trabajo en el mercado laboral deportivo. “Las mujeres españolas han tardado en tener una representación aceptable en los equipos olímpicos”, termina. 


Fuentes: CTXT.

miércoles, 9 de enero de 2019

MUJERES, LACTANCIA Y DEPORTE.


Corredora de ultramaratón da el pecho a su bebe en mitad de una carrera.

"Fue un alivio que tuviera hambre", fueron las palabras de la ultramaratonista británica Sophie Power tras el enternecedor e impactante momento, captado por la cámara del fotógrafo Alexis berg en el puesto de avituallamiento.


La imagen resalta la fuerza de la corredora de 36 años para alimentar a su bebe, acostumbrado a comer cada tres horas. El tiempo de 43 horas y 33 minutos que necesitó para completar los 171 kilómetros fue lo de menos, porque para Power lo más importante fue el mensaje que logró transmitir compartiendo ese momento con sus hijos y su marido, tras recordar que no pudo participar hace tres años debido a que no la dejaron inscribirse en la salida en 2014 por estar embarazada.


Foto y palabras de Sophie tras la carrera en su twitter personal: https://twitter.com/ultra_sophie/stat... “Si una foto espontánea que brinda confianza a las mujeres fue mi imagen favorita de la carrera, esta es probablemente mi segunda. 20 minutos de sueño en 2 noches tuvo la motivación de la mirada que sabía tendría Donnacha corriendo hacia la meta conmigo”.

Jugadora de balonmano da el pecho a su bebé durante un partido.

"Se me hace muy raro que a la gente le llame la atención, pero me alegro de que sirva para visibilizar a las madres deportistas", declara.

Irina Alexandra Pop, de 29 años vive en Albalate de Cinca desde hace 15, aunque ha tenido una carrera brillante en el balonmano, ahora juega en la Associacio Lleiditana. A pesar de haber tenido hace poco un niño, regresaba a las canchas de juego y protagonizaba una imagen que se hacía viral al ser fotografiada por una madre amamantando a su bebe en un descanso y compartirla en las redes sociales.



Irina Pop se mostraba sorprendida de cómo una foto tan natural se ha convertido en viral llegando a países como México y Grecia.


Irina hizo un gesto que hacen miles de mujeres sin que sea noticia: dar el pecho a sus hijos en su jornada laboral. La diferencia es que ella es jugadora profesional de balonmano y lo hizo durante el descanso de un partido entre su equipo, Associació Lleidatana d'Handbol, club de balonmano de la División de Honor Plata Femenina, y el Agustinos Alicante.

Un placer ver a las madres y los niños compartiendo deporte y maternidad", tuiteó con la foto del momento la asociación Dona Bàlafi, que apunta a que se "habla poco" de la lactancia "no solo en el ambiente deportivo, en el profesional en general", por lo que aboga por "normalizarla". "Ojalá sirva para visibilizar la maternidad en el deporte", cuenta la propia Irina, que lamenta las dificultades de las deportistas españolas para ser madres. La deportista, que lleva más de 15 años en España, asegura que en su país de origen se produce una renovación automática del contrato si la jugadora se queda embarazada. 

También denuncia la existencia de cláusulas de embarazo en el deporte español: "Un año me fui a Gijón, con la ilusión de jugar en Primera, y me encontré con una cláusula que decía que si me quedaba embarazada automáticamente se rescindía el contrato. Les dije que no me parecía normal, pero tenía la ilusión de jugar en esa categoría y acepté".

Durante el partido, Irina fue caminando por la pista dando el pecho a su bebé en el descanso, aprovechando el tiempo de charla del entrenador. El niño, su segundo hijo, tiene apenas dos meses y medio. La deportista suele dar el pecho en público y nunca ha notado "ninguna reacción rara", al contrario, "sonrisas bonitas y agradables".

Irina habla de las trabas para ser madre en el deporte y en su trabajo; "Soy arquitecta técnica, un mundo de hombres". La jugadora volvió a la cancha tras cinco semanas de permiso, como con su anterior hija, que ahora tiene cuatro años. "Normalmente, le doy el pecho a mitad del entrenamiento y de los partidos, y mi entrenador y mis compañeras entienden perfectamente que si escucho llorar a mi hijo tendré que salirme unos minutos", detalla. A Irina se le "hace muy raro que a la gente le llame la atención" su foto, pero se alegra "de que sirva para concienciar y visibilizar la maternidad en el deporte". Por cierto, Irina y sus compañeras ganaron el partido.




Fuentes: Antena3, BBC, el Pais.

LA MUJER QUE INVENTÓ EL CSI. FRANCES GLESSNER LEE.



Frances Glessner Lee, casas de muñecas y el auténtico origen del CSI 




Frances Glessner Lee, a la que hoy conocemos como “la madre de la ciencia forense”, no lo tuvo fácil para llegar a donde lo hizo. De no ser por una concatenación de circunstancias es probable que esta rama policial hubiese perdido uno de sus hitos pedagógicos más valiosos y, desde luego, curiosos que hayamos conocido. 



Lee, nacida en Chicago en 1878, fue la hija de John Jacob Glessner, propietario de la exitosa compañía International Harvester. Motivada por las lecturas de infancia y adolescencia de Sherlock Holmes, ansiaba dedicarse al apasionante mundo de la investigación de homicidios. A finales del XIX lo propio de las damas de sociedad no era meterse en Harvard para después dedicarse a resolver crímenes, sino casarse y formar familia. Le obligaron a esto a sus 20 años. 

Se divorció y esperó a que murieran su padre y hermano para heredar la fortuna de la familia y poder tomar por fin sus propias decisiones. En todo ese tiempo sus inquietudes nunca se apagaron. Estudió criminología en Boston, donó parte de su herencia a Harvard para abrir allí un novísimo departamento de medicina legal y se puso a trabajar. A sus 52 años.

Además de ser la primera jefa policial de los Estados Unidos, revolucionó el campo de los estudios e informes forenses por medio de su otra gran habilidad: la confección y diseño de muñecas. Seguidora acérrima de Sherlock Holmes, se obsesionó con los detalles más aparentemente íntimos de las investigaciones policiales.

Sirvió como defensora de la racionalización absoluta en la investigación policial, entre otras muchas cosas, pero el gran trabajo de su vida fue otro: sus Estudios acotados de muertes inexplicables (Nutshell Studies of Unexplained Death, en inglés). Una serie de 19 dioramas o pequeñas casas de muñeca en miniatura que representaban escenarios de crímenes complejos que serían analizados por los futuros alumnos de Criminología o de Investigación Forense. 
Fue allí donde comenzó a exponer sus aterradoras y sorprendentes obras de arte en miniatura. Aquel curso sirvió para profundizar en la medicina legal y la criminología a los numerosos investigadores que acudieron, presenciando algo que los dejaba atónitos. En sus reconstrucciones no faltaba detalle alguno, llegando a elaborar dioramas con puertas, ventanas y luces. Durante años siguió creando aquellas increíbles reconstrucciones hiperrealistas de escenas de crímenes en las que no faltaba ni un detalle. Todos los datos sobre el lugar, la posición del cuerpo y las circunstancias de los numerosos asesinatos que escenificó a través de sus «Nutshells» eran absolutamente verídicos. Lee investigaba muchos de esos casos, además de otros en los que ayudó a los forenses en sus complicados dictámenes sobre la autoría de los crímenes.


La ayuda prestada por las sobrecogedoras instalaciones de Lee fueron algo así como el 3D y la realidad virtual de comienzos del siglo pasado. Muñecas y muñecos yacen en el suelo, en salones que han sido revueltos, caen escaleras abajo, muestran el arma homicida. Los directores Susan Marks and John Dehn realizaron el documental Our Wildest Dreams: A True Crime Documentary of Dolls & Murder, centrado en su trabajo, que puede contemplarse hasta el 28 de enero en la galería Renwick, en Pennsylvania.

Como mujer de la alta sociedad, Lee se valió de su dinero y sus dotes sociales para abrirse paso en el mundo de los hombres y convencer a estos de que participasen de su propuesta. El seminario de las casitas por el día, fiestas opulentas en el Ritz Carlton por la noche. 

Si algo destacan todas las biografías de Lee es su pasión enfermiza por el detalle. Los pasajes sobre sus trabajos son una colección interminable de nombres y adjetivos. Las latas de comida de los armarios, los espejos empañados, las patatas a medio pelar, los ceniceros a rebosar, las camas deshechas, las llaves del horno abiertas, los trozos de madera debajo de las uñas, las manchas violáceas observables en la cara del sujeto. 



Los patios traseros y escaleras de incendios ocultos a la vista de los investigadores y que la señora Lee ordenaba a carpinteros especializados sólo para que ningún elemento de la estancia imaginada en su mente escapase a su control. Una única cosa se le escapó: no es posible distinguir el rigor mortis en una muñeca. 

Por todo esto sólo Lee puede saber cuántos meses o años pudo dedicarle a cada una de las joyas de su tétrica colección, que costaron a raíz de 3.000 o 4.000 dólares de los de entonces por pieza y que llevaban tanto trabajo como cariño: todos los elementos textiles que vemos en los dioramas los confeccionaba ella misma. 

Los Estudios acotados no sólo son una herramienta pedagógica, sino también una propuesta teórica sobre la vertiente tangible, material que rodea a la realidad de la muerte humana. Como si cada objeto, cada manta deshilachada y cada fotografía de la portada del periódico que tiene a sus pies la figura de un hombre asesinado, pasase a formar parte también de la misma concatenación de hechos que le ha llevado a la muerte. Pura teoría del caos aplicada a la arquitectura forense. 

Como hemos sabido después, las casitas llegaban a ser tan alambicadas que muchos estudiantes no es que no diesen con la solución adecuada de cómo se había producido el hipotético crimen, sino que directamente se quedaban sin capacidad de dar una sola respuesta. 

Un legado pedagógico aún por resolver 

De los 18 dioramas que realizó la señora Lee sólo conocemos la respuesta de 13 de ellos. Nadie ha sabido a lo largo de los años resolver cinco de estas simulaciones que se siguen considerando como algunas de las escenas de homicidios más arduas de la historia. Su creadora se llevó el secreto de esas cinco habitaciones a la tumba: asentía si el participante planteaba la solución correcta, pero nunca daba motu propio la solución a los casos. 


Frances Glessner Lee creó casas de muñecas con muñecos muertos. En este episodio de Vox Almanac, Phil Edwards de Vox explica por qué.

El escritor Erle Stanley Gardner, creador del personaje Perry Mason y que ha dedicado muchas de sus novelas a la investigadora que tanto imbuyó a sus historias, dijo: “la persona que examina estos modelos puede aprender más sobre las pruebas circunstanciales en una hora de lo que aprendería estudiándolas en abstracto durante meses”. 

Además de sus biografías y el Departamento de la Organización Nacional de Fomento de la Ciencia Forense que recibe su nombre en honor a ella, la doctora ha sido venerada y recordada en el tributo a su trabajo en la serie CSI y en Se ha escrito un crimen, cuyo personaje principal, Jessica Fletcher, es una inspiración directa de Lee. 

Los Estudios acotados le rompieron los esquemas mentales a multitud de alumnos de criminología de las promociones transcurridas entre 1936 y 1945. En 1966, Harvard cerró el departamento, pero los dioramas, al enviarse a la Oficina Medicinal Forense de Maryland, siguen utilizándose para seminarios forenses de jóvenes universitarios. Con nuevos alumnos y, ahora sí, alumnas, que seguirán maravillándose de lo mucho que pueden aprender sobre su oscura profesión jugando a las casitas. 




Fotos: Collection of the Harvard Medical School
Fuentes: Esther Miguel Trula, agenteprovocador.es 


martes, 8 de enero de 2019

LAS 8 MUJERES MÁS INFLUYENTES DE LA CIENCIA EN ESPAÑA.



Las 8 mujeres más influyentes de la ciencia en España.

1. Margarita Salas, la pionera.

Margarita Salas nació en Asturias en 1938 y es bioquímica. Fue discípula de Severo Ochoa, y es una de las mayores impulsoras de la investigación en bioquímica y biología molecular de nuestro país. 

Foto: mujeres con ciencia.

Margarita puso en la ciencia todo su empeño, estudió, publicó sus tesis doctoral y en 1967 emigró a Estados Unidos junto a su marido, Eladio Viñuela, también investigador. Fue allí donde se puso a las órdenes de Ochoa. El Nobel los acogió a los dos en su laboratorio, pero les separó para que trabajasen en dos grupos distintos. Tanto él en ese momento, como el propio Viñuela a su regreso a España, eran conscientes de que el trabajo de Margarita corría el riesgo de ser eclipsado por el de su marido solo porque ella era mujer, y él hombre. Así que desde ese momento decidieron investigar en áreas diferentes. 

Salas dedicó su carrera investigadora a la bioquímica, es decir, a entender las reacciones químicas que se producen dentro de las células, y dentro de su especialidad logró crear una de las patentes españolas más rentables hasta la fecha: la ADN polimerasa, una proteína que interviene en cómo las células replican su ADN, esencial en el posterior desarrollo de la genética, la ingeniería genética y la biomedicina. 

Ese es uno de los motivos por los que el nombre de Margarita Salas es imprescindible en la historia actual de la ciencia de nuestro país. Pero quizá más importante es que llevó a cabo su trabajo en una época en la que la investigación científica apenas existía en España, y desde luego no era una puerta acogedoramente abierta para una mujer. 

2. María Blasco, directora del CNIO. 

María Blasco nació en Alicante en 1965 y es también bióloga. De hecho, se formó precisamente bajo la tutela de Margarita Salas. Actualmente Blasco dirige el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, uno de las instituciones científicas españolas más reconocidas a nivel internacional. 

María Blasco se especializó en el estudio de los telómeros y la telomerasa. Los telómeros son los extremos de los cromosomas en los que se organiza nuestro ADN, y su longitud está muy relacionada con el envejecimiento, el fallo celular y el cáncer, y la telomerasa es la enzima que los controla. 

Foto: Diario de León.

Así explica la propia Blasco la importancia de su investigación: 

"La telomerasa mantiene los telómeros, que son unas estructuras fundamentales para la estabilidad de los cromosomas. Esto es esencial para el cáncer, porque las células tumorales se dividen más de la cuenta y, si no tuvieran telomerasa, no se podrían dividir. Por eso, tener la telomerasa alta es una de las alteraciones más comunes de todos los tipos de cáncer". 

Además de haber publicado cientos de artículos científicos en las revistas más importantes, parte de su labor se ha dedicado a la divulgación de estos conceptos entre el público general, aparece a menudo en programas de televisión de divulgación científica y representa el talento investigador de nuestro país tanto dentro como fuera de él. 

3. Rosa Menéndez, presidenta del CSIC.

Rosa María Menéndez es química de formación y se convirtió hace unas pocas semanas en la primera mujer en la historia que ha presidido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el órgano público que reúne todos los centros científicos de nuestro país. 

Foto: Montserrat Boix, Wikipedia.

Como investigadora, Menéndez se ha centrado en el estudio de grafeno, y en cómo encontrar aplicaciones concretas para este material del que tanto se habla y con tantas posibilidades pero con el que no terminamos de saber muy bien qué hacer. 

Como presidenta del CSIC, uno de sus principales desafíos será hacer a este organismo más dinámico, menos lento y burocrático, que es una de las principales quejas de la mayoría de los científicos españoles junto con la de la escasez de financiación. 

4. Gabriela Morreale, autora de la prueba del talón.

Gabriela Morreale nació en Italia pero fue en España donde desarrolló su labor investigadora y donde aplicó los resultados de su trabajo. Fallecida a finales de 2017, conocida por ser la creadora de la prueba del talón, que actualmente se hace a miles de recién nacidos en nuestro país de forma sistemática para prevenir carencias nutricionales que puedan dar pie más adelante a problemas de desarrollo físico y mental. 

Foto: ABC.es

Morreale fue endocrinóloga y dedicó su vida a estudiar cómo el yodo, y la carencia de él, afecta a la salud de las personas. En concreto, que producía una serie de enfermedades relacionadas con la glándula tiroides, como el bocio, y que solo había que incluir suficiente yodo en la dieta de la población para evitarlas. 

Esto era especialmente importante en España porque aquí, por el tipo de suelo, los alimentos eran especialmente bajos en yodo. Morreale puso en marcha estudios que convencieron a las autoridades de que sería beneficioso empezar a yodar la sal común, y por eso la mayoría de la sal que hoy compramos en los supermercados aparece como "sal yodada". También fue la responsable de que se empezase a administrar suplementos de yodo a las mujeres embarazadas, para evitar problemas de desarrollo en los futuros bebés. 

5. Marta Macho, contando a las mujeres científicas.

Marta es matemática y trabaja en la Universidad del País Vasco como profesora de Topología y Geometría. En 2015 ganó la medalla de la Real Sociedad Española de Matemáticas. 

Foto: Activa tu Neurona - WordPress.com

Entre todos aquellos ajenos al complejo mundo de las matemáticas pero aficionados a la ciencia y la divulgación es más conocida por ser el cerebro tras Mujeres con ciencia, un proyecto en el que se da a conocer la obra y biografías de mujeres científicas conocidas y otras de cuyos nombres la historia ya se ha olvidado. 

6. Paloma Domingo, directora de la FECYT.

La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología también tiene desde hace una semanas a una mujer al frente. Paloma Domingo, astrofísica e informática en la Universidad Carlos III, ha pasado a ocupar ese puesto desde el que dirigirá una Fundación que se encarga, entre otras cosas, de dar a conocer entre la población general los avances científicos que se llevan a cabo en España y e el extranjero. 

Foto: Innovaspain

Una de las iniciativas más interesantes de la FECYT es su encuesta sobre la percepción social de la ciencia que se realiza cada dos años y en con la que se puede evaluar qué piensa y sabe la gente de a pie sobre la ciencia y los avances científicos recientes. Por esa encuesta sabemos, por ejemplo, que la profesión de científico es la segunda más valorada en nuestro país, solo por detrás de los médicos, pero también que confiamos mayoritariamente en dos prácticas cuya solidez científica está descartada, como la acupuntura y la homeopatía. 

7. Alicia Calderón Tazón, en busca del bosón.

Alicia Calderón Tazón es física de partículas, y forma parte del equipo que descubrió el bosón de Higgs, una esquiva partícula cuya existencia se propuso y se describió en los años 60 pero que los científicos tardaron casi medio siglo en encontrar y así en confirmar su existencia. 

Foto: iesmariadecordaba.centros.educa.jcyl.es

Para eso hizo falta utilizar un acelerador de partículas, en concreto el que se encuentra en Suiza, en el CERN. Se trata de un tubo circular de 27 kilómetros de circunferencia por el que se lanzan haces de partículas a muchísima velocidad con la idea de hacerlas colisionar y observar que otras partículas nacen a partir de esos choques. 

Las normas de los Nobel impidieron premiar al CERN y sus físicos, pero estos fueron mencionados en la concesión del premio por su enorme mérito 

Estos experimentos dan como resultado ingentes cantidades de datos que hace falta analizar para encontrar, entre toda la paja, el preciado grano que diga si las teorías propuestas se confirman o hay que seguir buscando. El trabajo de Calderón consiste en analizar esos datos y gracias a ella y a sus cientos de compañeros, el 4 de julio de 2012, el bosón de Higgs pudo darse por descubierto. 

El año siguiente, el comité que concede los premios Nobel reconoció esta labor investigadora. Debido a las normas de estos premios, solo pueden ganar tres personas como máximo cada premio, lo que impidió reconocer al CERN y sus físicos, pero estos fueron nombrados en la concesión del premio por su enorme mérito. 

8. Elena García Armada, exoesqueletos para niños.

Elena García Armada, ingeniera y creadora del primer exoesqueleto para niños, pensado para ayudar a los 17 millones de niños que en todo el mundo padecen parálisis cerebral, espina bífida u otras enfermedades neurodegenerativas o lesiones medulares. Si estos niños pudiesen erguirse y moverse con un poco más de autonomía, su calidad de vida y su independencia avanzaría pasos enormes, y eso es lo que García Armada trata de conseguir con su trabajo. 

Foto: ThingLink

Pero esto no es nada fácil. Para empezar, porque cada paciente necesita su propio exoesqueleto, adaptado a sus necesidades concretas. Segundo porque al ser niños, crecerán, y su exqueleto tendrá que hacerlo con ellos o necesitarán otro nuevo. Por último, por lo caro que resulta todo esto. 

Pero nada de todo esto nubla el empeño de esta especialista en robótica, que hace unos años creó su propia empresa para trabajar en esta dirección sin dejar que el factor económico le haga desistir de su objetivo: salvar y mejorar la vida de estos niños. 


Fuentes: trendencias.com